Hay etapas en las que muchas personas manifiestan no encontrar sentido a sus vidas. En algunos casos, esta sensación se produce por no haber logrado los sueños que un día tuvieron. Pero este no es el único motivo. Una crisis existencial también se puede experimentar cuando se han alcanzado todas las metas y, aparentemente, tienes todo lo que siempre has querido.
La falta de sentido a nuestra existencia nos puede alcanzar por múltiples motivos, independientemente de las circunstancias, y los efectos psicológicos pueden perjudicarnos cuando la persona no toma acción para revertir la situación.
En este artículo vamos a reflexionar sobre el concepto de encontrar sentido a nuestra vida. Nuestra intención con este artículo es que indagues en tu interior, te hagas las preguntas necesarias y, sobre todo, que lleves a cabo las acciones oportunas para vivir con un sentido del propósito que te devuelva la felicidad.
¿Por qué no encuentro sentido a mi vida?
Cuando alguien no encuentra sentido a su vida es probable que exista un desajuste entre sus expectativas y la realidad que vive que no sabe armonizar; ha entrado en un estado de monotonía y rutina en el que la falta de estímulos le provoca un estado de tristeza profundo o está pasando por una etapa de cambio, transformación o duelo que aún no ha procesado de manera adecuada a nivel emocional.
Aunque estos casos son habituales cuando alguien afronta una crisis existencial, también es preciso señalar que existen muchos otros motivos que pueden motivar la aparición de este estado de melancolía que, en ocasiones, se asemeja a lo que entendemos por depresión.
A continuación, vamos a repasar algunas de las causas más representativas de esta falta de sentido existencial. Nuestra intención es acercarte a algunos de los motivos que, de manera frecuente, están detrás de ese sentimiento de vacío ante la vida que algunas personas experimentan. Aunque, como siempre decimos, estas causas que vamos a describir debes tomarlas como referencia y nunca como un diagnóstico de tu propia situación.
Vivir en piloto automático
El título del encabezado probablemente ya te haya llevado a una idea bastante precisa de a qué nos estamos refiriendo. Y es que la rutina y las obligaciones diarias a veces llegan a ser tan asfixiantes que parece que la vida transcurre en modo automático.
Esta sensación produce que las tareas del día a día se hagan por inercia, sin dejar una huella emocional satisfactoria. Y esto, a la postre, se puede convertir en un problema ya que muchos sienten que el propósito de su vida es ese: cumplir tareas que no disfrutan y dejar pasar un día tras otro.
Expectativas no cumplidas
Esta es una de las causas más comunes que pueden desencadenar la sensación de que la vida no tiene sentido. Todos hemos tenido expectativas que no se cumplieron. Sueños que no se alcanzaron y metas que en nuestro presente parecen fuera de nuestro alcance.
Para algunas personas, el hecho de no haber conseguido el puesto de trabajo que siempre soñaron, no haber encontrado el amor de acuerdo a sus ideales o vivir con unos bienes materiales que siempre son poco en comparación a los que tienen los demás, puede producir un estado de profunda frustración que derive en la percepción de que su vida carece de sentido.
El choque entre lo que queremos y lo que tenemos, cuando no se sabe digerir y aceptar de forma adecuada, puede suponer un problema que afecta a nuestro bienestar psicológico y emocional.
Atravesar un momento de cambio o duelo
En la vida, hay puntos de inflexión que nos conducen —queramos o no— al terreno de lo desconocido y la incertidumbre. Emanciparse, mudarse de ciudad, afrontar una separación o transitar un duelo por la pérdida de un ser querido, son ejemplos de cambio que pueden propiciar la aparición de una crisis personal cuando no se saben gestionar de la manera adecuada.
Los cambios vitales, cuando tienen un calado emocional tan trascendente como el de los ejemplos que acabamos de señalar, requieren de una etapa de adaptación en la que a veces algunas personas se pierden. La añoranza de una vida pasada que siempre asumimos mejor, puede generar un dolor muy profundo, tanto que, para algunos, es imposible de procesar y les lleva a esa sensación de falta de sentido a la que nos estamos refiriendo.
Carecer de objetivos y proyectos personales
La ausencia de objetivos personales puede dar lugar a que los días se vivan como algo monótono, repetitivo y carente de sentido.
Al hablar de objetivos personales no nos referimos a que necesariamente tengas que emprender grandes proyectos que exijan de ti un tiempo y dedicación que, quizás, ni siquiera tienes.
No obstante, vivir sin la expectativa de conseguir determinados logros puede favorecer un estado psicológico propicio para la aparición de una crisis personal. Definir una rutina en la que tus acciones tengan una repercusión positiva tanto en ti como en los demás, te puede ayudar enormemente a dotar de sentido a tu vida. Y, como decimos, estos objetivos pueden ser pequeños. Desde ayudar a las personas que tienes alrededor y ser consciente de tu impacto positivo en ellas hasta dedicar unos minutos al día a tu crecimiento personal y disfrutar de los avances.
Sentirse desconectado de los demás
Nuestro bienestar psicológico puede verse beneficiado cuando gozamos de unas relaciones sociales y vínculos afectivos saludables. Por esta razón, el aislamiento social y la soledad también pueden ser una de las causas que desencadenen la percepción de que la vida no tiene sentido.
Disfrutar de la compañía de los demás, hacer el esfuerzo por involucrarse en planes con otras personas y mejorar el vínculo con los familiares, amigos o compañeros de trabajo a los que vemos a menudo, son recomendaciones importantes para evitar una crisis existencial en la que alguien llegue a pensar que su vida no tiene sentido.
Compararse con otras personas
Esta es una de las causas que hemos señalado de manera frecuente como causante de muchos males emocionales en nuestros artículos, sobre todo en aquellos dedicados a la autoestima. La comparación permanente con otras personas puede producir una sensación de no ser suficiente que nunca termina. Y esta percepción, en algunos casos, también puede derivar en pensar que no somos lo suficientemente valiosos, que siempre hay alguien que hace las cosas mejor y, finalmente, producir ese amargo sentimiento de que, entonces, nada tiene sentido.
Pasar por un periodo de estrés o agotamiento
Hay etapas en las que todo se junta. En el trabajo se acumulan las tareas, las responsabilidades familiares demandan de todo tu tiempo disponible más allá del trabajo, apenas tenemos unos minutos libres para nosotros mismos y, además, en momentos así, como si de una broma macabra se tratara, aparecen todos los contratiempos posibles.
Cuando atravesamos periodos como el descrito, es fácil que el agotamiento físico y el estrés den paso a la idea de que la vida no tiene sentido. De hecho, esta es una de las causas que actualmente, dada la dificultad existente para conciliar vida personal y laboral, está conduciendo a cada vez más personas a replantearse su vida y cambiar de rumbo.
¿Qué hacer para encontrar sentido a tu vida?
Analizadas algunas de las causas habituales que producen el pensamiento de no encontrar sentido a la vida, queremos ofrecerte una pequeña guía práctica que te sirva como punto de partida hacia tu proceso de recuperación.
Conviene recordar que estos consejos debes tomarlos desde una perspectiva motivacional, y en ningún caso utilizarlos en sustitución de un tratamiento profesional. Si crees que necesitas ayuda porque tienes síntomas de depresión, angustia que dura semanas o tristeza profunda, puedes reservar una consulta gratuita con uno de los psicólogos de este portal y compartir tu caso.
Y, ahora sí, vamos con los consejos:
1. Pregúntate qué es más importante para ti
A veces, caemos en el pesimismo porque hemos perdido la conexión con nosotros mismos y le damos tanto peso a las obligaciones que olvidamos las cosas que nos hacían sentir bien.
Una buena manera de comenzar a recuperar el bienestar perdido es preguntarte qué cosas son las que de verdad te importan. El objetivo de este ejercicio de introspección es identificar qué aspectos de tu vida merecen la pena revisar, cuáles deberían ser cambiados, cuáles eliminados y qué tipo de cosas puede ser importante incorporar.
Puedes comenzar haciéndote preguntas del tipo:
- ¿Qué personas son de verdad importantes en mi vida?
- ¿Qué actividades me hacen sentir bien, me conectan con la mejor parte de mí y me producen felicidad?
- ¿A qué le doy valor realmente en la vida?
- ¿Qué me gustaría incorporar a mi vida y que tuviera más presencia en mi rutina?
- Si tuviera la oportunidad de cambiar algo de mi vida actual, ¿qué sería?
La respuesta a estas preguntas te puede acercar a conocer el tipo de personas, actividades y valores que realmente son importantes. Con esta información, puedes empezar a explorar qué debes mantener en tu vida y qué cosas es importante revisar o cambiar.
2. Recupera las actividades que te hacen sentir bien
Puede que ahora mismo no sientas ganas de nada y el simple hecho de pensar en recuperar una actividad perdida se te haga una montaña. De hecho, es habitual que las personas esperemos a hacer una determinada acción cuando previamente nos han entrado las ganas de llevarla a cabo. Sin embargo, si has entrado en un estado en el que no le encuentras sentido a tu vida, es muy probable que las ganas de hacer actividades no te visiten de forma espontánea.
De este modo, nuestra recomendación es que hagas el esfuerzo de recuperar algún tipo de afición que te hacía feliz en el pasado, incluso si sientes que no tienes ganas de nada.
En ocasiones, basta con ponernos en marcha y vencer esa primera barrera mental que nos impide tomar acción para que la motivación venga a nosotros. Por eso, es recomendable que, si te gustaba hacer deporte, lo retomes a pequeñas dosis; si leer te apasionaba, dediques nuevamente un pequeño espacio del día a retomar la lectura; si te gustaba pasear, salgas a caminar y relajarte mientras tanto y, así, de esta manera, rompas el ciclo de inapetencia y negatividad y poco a poco retomes la motivación por las pequeñas cosas que siempre te han llenado.
3. Márcate pequeños objetivos
Si estás inmerso/a en una crisis existencial que te hace cuestionar el sentido de tu vida, quizás no sea el momento para fijar grandes objetivos. No obstante, encontrar pequeñas motivaciones que sean factibles de conseguir puede suponer un gran aliciente en tu día a día y ayudarte a recuperar la perspectiva de tu papel y utilidad en el mundo.
Puedes comenzar con pequeñas metas fáciles de conquistar: hacer ejercicio un par de días a la semana, quedar con una persona a la que llevas tiempo sin ver y no llamas por pereza, realizar un pequeño curso o hacer una actividad nueva con tu familia.
El hecho de fijar un desafío factible de realizar te invita a la acción, te pone a prueba y te da la oportunidad de recoger la recompensa cuando lo logras. Y todo eso, por pequeño que te pueda parecer, puede tener consecuencias positivas para tu salud mental.
4. Cuida tus relaciones personales
Tener una vida social saludable puede aportar grandes beneficios psicológicos. Y sabemos que, cuando una persona entra en un estado cercano a la depresión y mantiene pensamientos negativos de forma continuada, tiende al aislamiento.
Es importante que evites aislarte, eludir planes por sistema y refugiarte en ti mismo en exceso. Disfrutar de momento de soledad puede ser beneficioso. Pero en el contexto de un proceso en el que consideras que tu vida no tiene sentido, apoyarte en otras personas resulta muy positivo.
De este modo, es aconsejable que, en la medida de lo posible, conserves una vida social activa. Y con esto no te estamos sugiriendo que te obligues a involucrarte en planes multitudinarios. A veces, la compañía de un buen amigo y una conversación sincera y profunda en torno a una mesa y un café, resultan de gran ayuda para renovar nuestra visión de las cosas.
5. Haz algo que beneficie a los demás
En sus charlas, el Dr. Manuel Sans Segarra acostumbra a citar la conocida frase de la Madre Teresa de Calcuta: «quien no vive para servir, no sirve para vivir». Con este mensaje, el Dr. Sans transmite el gran beneficio de hacer cosas por los demás sin esperar nada a cambio, con la única expectativa de recompensa de hacer el bien y contribuir con nuestras acciones a que el mundo sea un lugar más solidario.
Y es que cuando consideras que tu vida carece de sentido, hacer algo por los demás y ser consciente del beneficio que aportas, es un ejercicio de gran valor. Todos tenemos algo que aportar y no tiene por qué ser una acción grandilocuente que tenga una gran repercusión social. A veces, una pequeña acción puede tener una gran consecuencia. Y como decimos, hablamos de cosas tan simples como ser amable con un desconocido o ser generoso cuando el otro no lo espera.
Incluso, si quieres ir un paso más allá, puedes formar parte de algún tipo de iniciativa social. Sea como fuere, ayudar a los demás y ser solidario afianza nuestro valor humano y dota de sentido a nuestras vidas, un concepto que cobra especial importancia en crisis existenciales como la que estamos abordando en este artículo.
6. Redefine tus metas y objetivos
El error de muchas personas es anclarse a metas y objetivos que no se cumplieron pero que se niegan a soltar, incluso a costa de hundirse en una espiral de frustración que puede generar un importante malestar emocional y alimentar la creencia de que la vida no tiene sentido.
Como dice Robert Kincaid, el fotógrafo interpretado por Clint Eastwood en la célebre película «Los puentes de Madison» al referirse a sus metas de juventud mientras brinda con Francesca (Meryl Streep): «por los sueños, algunos se cumplieron y otros no, pero me alegro de haberlos tenido». Esta frase, bellísima y de gran profundidad, resume muy bien el beneficio de marcar metas en la vida y la necesidad de soltarlas con gratitud cuando ha llegado el momento de hacerlo.
Que los sueños no se hayan cumplido no implica un fracaso. De toda experiencia vital se obtiene un gran aprendizaje. Además, el hecho de haber tenido esos sueños seguro que te motivó para involucrarte en múltiples tareas y experiencias que han contribuido a tu crecimiento personal.
Por ello, si has llegado a un punto en el que determinados objetivos no se han cumplido, es aconsejable despedir esos sueños con orgullo y gratitud y fijar nuevas metas más acordes a tu momento de vida actual.
7. No te compares con los demás
En otro punto de este artículo ya hemos introducido el perjuicio que las comparaciones constantes pueden ocasionar en nuestra salud mental. Por este motivo, puede ser bueno que apagues el ruido de las redes sociales y los medios de comunicación por un tiempo y te centres en tu persona.
La exposición permanente a casos de éxito —o supuestos casos de éxito— que se proyectan en las redes sociales dibuja un modelo de realidad alejado de la autenticidad del contexto social actual.
Es recomendable que seas honesto contigo mismo/a, y eso no implica que te conviertas en una persona conformista. Si quieres emprender, hazlo. Si quieres cambiar de vida, quizás sea el momento. Si necesitas redefinir tu vida sentimental, también tienes derecho a hacerlo. Pero siempre de acuerdo a tus valores, a tus circunstancias reales de vida y atendiendo a tu identidad.
Es importante que no caigas en el pesimismo ni en ideas catastrofistas sobre ti y tus logros en comparación a lo que otros dicen haber logrado. Y, del mismo modo, también es aconsejable que no tomes decisiones trascendentales en función de lo que otras personas proyectan en sus redes sociales.
8. Vive y disfruta del ahora
Esta es otra de las recomendaciones que hemos aportado en un gran número de artículos de este blog. Y no nos cansaremos de repetir el gran perjuicio que causa a nuestra salud mental el vivir de forma permanente proyectando acontecimientos futuros o reviviendo momentos del pasado.
Como dice Eckhart Tolle, el único momento que de verdad existe es el momento presente. Y es aquí y ahora, en el presente, donde puedes construir una vida plena y feliz.
Deja de pensar en lo malo que vendrá y para de revivir mental y emocionalmente los acontecimientos negativos de tu pasado. Cuando haces esto estás construyendo un presente desconectado de la realidad que, a su vez, configura un futuro marcado por la negatividad que ahora mismo proyectas.
Disfrutar del presente y vivirlo con plena conciencia y en paz con nosotros mismos es un ejercicio reparador y de grandes beneficios para nuestra salud mental. Si quieres profundizar más sobre este tema, puedes leer nuestro artículo sobre el poder del ahora.
9. Apóyate en un profesional
La ayuda profesional puede ser un paso importante en tu proceso de recuperación. Cuando no le encuentras sentido a tu vida es posible que estés experimentando síntomas depresivos que conviene valorar con un psicólogo.
Con el soporte de un especialista, puedes encontrar herramientas adaptadas a tu caso concreto que te ayuden a recobrar la motivación y la sensación de plenitud emocional que ahora no sientes.
Además, si hasta ahora has rehusado acudir a un profesional por la barrera del precio, en este portal puedes acceder a un psicólogo online barato, con años de experiencia y una formación adecuada para ayudarte.
Por último, si esta sensación de falta de sentido se acompaña de pensamientos de muerte, ideas de hacerte daño o la sensación de que no puedes continuar, busca ayuda inmediata y comunícaselo a una persona de confianza o a un profesional sanitario.
Conclusión
Dotar de sentido a nuestras vidas es el motor que nos anima a afrontar cada día con ilusión y un sentido del propósito. Y, en ocasiones, perdemos esa orientación y caemos en una extraña sensación que nos hace sentir vacíos, melancólicos y tristes.
Como hemos visto, las causas que pueden motivar la aparición de una crisis existencial de este tipo son variadas. Algunas nos alcanzan sin previo aviso, y otras se van enquistando lentamente hasta que llega un momento en el que sentimos que no podemos más y algo tiene que cambiar.
Los consejos que te hemos ofrecido en este post pueden suponer un buen inicio para tomar acción y comenzar cuanto antes tu proceso de cambio. Sin embargo, sabemos que, dependiendo de la profundidad y gravedad del caso, no siempre es fácil reponerse de una situación así por uno mismo.
Nuestro equipo de psicólogos online ha ayudado a múltiples pacientes a recuperar la ilusión por sus vidas desde una práctica rigurosa y la calidez humana que nos caracteriza. Si quieres compartir tu caso de forma abierta y sin compromiso, puedes reservar una primera sesión completamente gratuita y hablar de lo que sientes.
Te esperamos y deseamos lo mejor.
Los consejos y recomendaciones de este artículo tienen un carácter divulgativo y en ningún caso sustituyen el diagnóstico y tratamiento de un Psicólogo titulado. Si estás atravesando un momento de crisis en tu salud mental, te recomendamos que pidas ayuda profesional.

