hombre sin ganas de hacer nada en la cama

¿Por qué no tengo ganas de hacer nada? Razones y Consejos

Muchas personas empiezan el día con una pregunta rondándoles la mente: «¿por qué no tengo ganas de hacer nada y sólo quiero dormir?». La respuesta puede tener varias implicaciones. Desde una depresión no diagnosticada a un estado emocional marcado por la rutina y la falta de un propósito estimulante, las causas a esta apatía pueden ser muy variadas.

En este artículo vamos a profundizar sobre esa «falta de ganas de hacer nada» con la intención de ofrecerte las posibles razones y una guía de consejos que te ayude a mejorar tu estado psicológico.

Además, también te vamos a indicar de qué manera puedes obtener acceso a un psicólogo online económico, con amplia experiencia y la mejor disposición a ayudarte en caso de que quieras dar el paso de recibir ayuda profesional.

No tener ganas de hacer nada no es lo mismo que pereza

Una de las sensaciones que más agobian a las personas que experimentan esta desgana generalizada en su día a día es el sentimiento de culpa subyacente a este estado psicológico. Un amplio número de personas que acuden a terapia con este cuadro de apatía, manifiestan culpabilidad ante la percepción externa de que su caso responde a pereza o procrastinación.

Por esta razón, conviene diferenciar cuándo una persona es perezosa o se encuentra en el inicio de una depresión u otro problema emocional.

Uno de los principales rasgos diferenciales entre la pereza y la apatía de corte emocional a la que nos estamos refiriendo es la duración.

Por lo general, la pereza suele ser puntual. Toda persona puede experimentar falta de ganas de hacer una determinada tarea por cansancio físico o porque en un momento puntual tiene otras ocupaciones que considera más importantes. 

Sin embargo, la apatía emocional suele ir acompañada de una sensación diferente. Quien se levanta sin ganas de hacer nada es habitual que también manifieste falta de ilusión en la vida o una «ausencia de fuerzas» incluso cuando ha descansado adecuadamente.

En este tipo de casos, es probable que el origen de la desgana no provenga de un momento de pereza puntual. Cuando alguien manifiesta este tipo de síntomas de desgaste emocional, es posible que esté inmerso en un proceso de agotamiento psicológico que conviene atender.

Razones por las que puedes no tener ganas de hacer nada

Como decíamos en la introducción, la falta de ganas de hacer nada tiene causas variadas. De hecho, no siempre es fácil determinar el motivo por el que una persona siente esta apatía generalizada. Y es en este punto en el que muchos recurren a un profesional con la expectativa de que les ayude a determinar el origen de su agotamiento emocional y encontrar soluciones.

Desde este portal siempre animamos a nuestros lectores a que reserven una sesión gratuita con uno de los psicólogos online del equipo. Este encuentro no tiene coste ni compromiso y resulta muy beneficioso para, al menos, tener la oportunidad de expresar lo que sientes y obtener un primer consejo de manos de un especialista en salud mental.

En adición a esta sugerencia, también vamos a entrar en las posibles razones que llevan a algunas personas a la desgana y el cansancio emocional. Puede que te identifiques con alguna de ellas, lo cual te puede ayudar a situar de una manera más acertada lo que te ocurre. No obstante, este listado de razones es orientativo y nunca sustituye el diagnóstico de un profesional.

Agotamiento emocional

Es posible que lleves tiempo viviendo con una rutina marcada por las obligaciones y el sentido del deber respecto a satisfacer las necesidades de los demás. Esta actitud deriva en olvidar el autocuidado y aquellos pequeños momentos para uno mismo que tanta importancia tienen

Cuando pierdes el foco sobre tus motivaciones, aficiones y momentos de descanso, acumulas un desgaste emocional que tarde o temprano se manifiesta.

Para algunas personas este agotamiento deriva en procesos depresivos; en otras en ansiedad y, para otro grupo, en una sensación de apatía y desgana que se va gestando poco a poco hasta que un día se levantan con esa sensación de no querer hacer nada.

Estrés y sobrecarga mental

Los problemas de estrés también derivan en esta apatía profunda a la que nos estamos refiriendo en este artículo.

Es posible que lleves tiempo sosteniendo un nivel de sobrecarga mental que haya propiciado esta sensación de bloqueo que ahora estás experimentando.

Cuando las responsabilidades, presiones laborales, conflictos y tareas pendientes te sobrepasan, tu cuerpo y tu mente pueden responder con esta sensación de desgana que, en el fondo, quizás te está advirtiendo para que priorices y bajes el nivel de presión con el que llevas tiempo viviendo.

Tristeza o un posible estado depresivo

La tristeza que acompaña al estado de desgana puede ser síntoma del inicio de un proceso depresivo.

La pérdida de interés por actividades que antes realizabas con ánimo e ilusión puede indicar que esa «falta de ganas de hacer nada» sea el comienzo de una depresión.

La clave está en discernir si el estado de apatía responde a un momento puntual o se siente como un estado de ánimo prolongado en el tiempo que no mejora. De ser así, es aconsejable poner el caso en manos de un psicólogo para la depresión y obtener cuanto antes consejo profesional.

Desconexión con nuestro estilo de vida

Algunas personas refieren en consulta que «no tienen ganas de hacer nada porque ya nada les motiva». Esta frase es en sí misma muy reveladora y, en casos así, la razón de la apatía, al menos en su capa más superficial, está bien definida.

En algunos casos, el trabajo y el cumplimiento de obligaciones no llega a estresar a la persona, como comentábamos en el supuesto de la sobrecarga mental como detonante de la desgana. En ocasiones, la persona tiene una vida plácida que, sin embargo, le causa una profunda sensación de vacío por la falta de estímulos.

Instalarse en la llamada zona de confort puede ser apacible para muchos. Sin embargo, también puede llegar a ser una pesada losa para otros. Para éstos, la rutina se convierte en una monotonía que les desconecta de la alegría y la emoción de vivir, una sensación que a la postre les lleva a perder el interés por casi todo y a «no tener ganas de nada».

Malos hábitos de vida

Aunque esta razón podría ser válida para un sinfín de problemas, no por ello debemos desatenderla cuando hablamos de pérdida de interés por la vida.

Comer mal, dormir pocas horas, llevar un estilo de vida sedentario o evitar las actividades al aire libre son hábitos que perjudican el estado físico y emocional de una persona.

Existen múltiples casos en los que el estado de ánimo de una persona cambia de forma radical cuando cuida su cuerpo y las necesarias rutinas de descanso. No descubrimos nada cuando decimos que un cuerpo sano promueve una mente con más motivación. Por ello, los hábitos perjudiciales, cuando se han instalado durante años, pueden provocar que una persona se sienta desmotivada y sin ganas de nada.

hombre con los brazos en alto esperanzado

Consejos cuando no tienes ganas de hacer nada

Tras haber repasado las razones habituales por las que una persona pierde la motivación y la alegría de vivir y qué señales son indicativas de que, quizás, su estado requiera de ayuda profesional, queremos aportar una serie de recomendaciones que te pueden resultar de utilidad si estás atravesando una situación de apatía profunda.

Como hemos dicho con anterioridad, estos consejos pueden ser un buen punto de partida en tu proceso de recuperación, pero nunca sustituyen el tratamiento de un psicólogo.

Si necesitas ayuda profesional porque tu malestar es profundo y requieres de un plan de acción ajustado a tu caso concreto, te recomendamos que reserves una consulta gratuita con uno de nuestros psicólogos online colaboradores.

Y, ahora sí, vamos con los consejos que te pueden servir de estímulo para recobrar la motivación en tu rutina de vida:

No te maltrates por sentirte así

El primer consejo es que modifiques el juicio severo hacia ti mismo/a y el sentimiento de culpa por comprensión y compasión hacia tu persona.

En lugar de castigarte y aumentar tu ansiedad con preguntas internas del tipo «¿qué me pasa?» pregúntate «qué necesitas para mejorar tu situación».

Se trata de enfocar tu diálogo interno y tu percepción en posibles soluciones más que en ahondar en la herida.

Modificar la visión negativa que actualmente tienes de ti y cambiar el foco y tu actitud hacia tu mejoría te pondrá en el punto de partida propicio para romper la apatía que ahora te impide vivir con alegría y motivación.

Empieza por pequeñas acciones

Cuando en el punto anterior recomendábamos cambiar tu percepción hacia el proceso de mejoría quizás has pensado que, tal y como te encuentras ahora mismo pensar en estar de nuevo bien es una utopía.

Por este motivo, la recuperación se debe conquistar a través de pequeños logros. De hecho, no es aconsejable que fijes grandes objetivos a corto plazo ya que te pueden parecer una montaña difícil de subir y caer de nuevo en la desmotivación.

Comienza con pequeñas acciones: salir a caminar a la calle unos minutos, hacer una pequeña limpieza en casa, hablar un rato por teléfono con alguien, etc.

Estas pequeñas conquistas irán elevando poco a poco tu nivel de motivación, lo que sin duda es muy positivo de cara a recobrar el estado de plenitud que ahora has perdido.

Aprovecha el momento para redefinir tus aspiraciones

En algunos casos, tal y como hemos descrito en la sección de «razones» la apatía es una respuesta a un proceso de desgaste con nuestro estilo de vida actual.

Es posible que tus «ganas de no hacer nada» sean un grito para que tomes esa decisión que llevas aplazando desde hace tiempo, incluso años.

Por ello, este tipo de procesos, cuando no han entrado en una fase inhabilitante en la que es necesaria la ayuda profesional, también son una oportunidad para frenar y poner en orden nuestra visión de hacia dónde queremos ir.

Como decíamos, quizás tu bloqueo te quiere comunicar algo sobre tu vida personal que has rehusado atender porque te has acostumbrado a tu actual estilo de vida. Sin embargo, cuando una situación llega a su límite las señales de que es el momento de cambiar son diversas y una de ellas puede ser esta apatía generalizada.

Recupera el contacto con otras personas

En este tipo de procesos es común que la persona se aísle y rechace los planes sociales que antes realizaba con agrado.

Este aislamiento sólo empeora el problema. En ocasiones, una conversación sincera con una persona de nuestra confianza resulta un ejercicio tremendamente útil y liberador que nos ayuda a recobrar la motivación.

El ser humano es un animal social y el bienestar psicológico depende en gran medida de la salud de nuestras relaciones con otras personas.

Por ello, creemos que es muy recomendable que retomes el contacto social y lleves a cabo planes con otras personas. En un primer momento quizás te sientas cómodo con actividades sencillas en compañía de un reducido grupo de personas. Si es así, también está bien y será igualmente positivo. El objetivo es romper el aislamiento, abrirte a compartir tus sentimientos con tus amigos y/o familia de confianza y sentir el calor de las personas que, con toda seguridad, te siguen apreciando.

Establece rutinas de vida saludables

Ya hemos comentado el perjuicio para nuestra salud mental que proviene de unos hábitos de vida perjudiciales.

Y, aunque creas que establecer rutinas sanas no va a solucionar el estado en el que te encuentras, lo cierto es que cuidar tu cuerpo tiene un impacto positivo en tu bienestar emocional mucho más poderoso de lo que crees

De este modo, te invitamos a que hagas la prueba y comiences, poco a poco, a cuidarte. Comienza por salir a caminar por la calle sin más pretensión mental que disfrutar de los detalles del paisaje, urbano o natural, y atender a tu respiración. Duerme con unos horarios fijos, come más sano e, incluso, introduce alguna rutina de meditación o mindfulness en tu día.

Si tienes la fuerza de voluntad de llevar a cabo estos cambios, es muy probable que comiences a sentirte mejor y más motivado en poco tiempo.

Pedir ayuda psicológica profesional

Es posible que tras leer esta guía de consejos te hayas sentido abrumado/a y, aunque lo que lees ha resonado contigo, no te sientes con la capacidad de iniciar este proceso de manera individual.

Si es tu caso, debes saber que no estás solo/a. Lo que te ocurre es muy habitual y, para este tipo de situaciones, la ayuda profesional es la mejor solución.

El problema es que, hasta ahora, obtener una ayuda psicológica de calidad era un lujo que pocos se podían permitir. La media de precios de entre 50 y 60€ por una hora de terapia impedía que la gran mayoría de personas que necesitan ayuda psicológica pudieran tener acceso a este servicio, tan básico y necesario.

Esta es la principal razón que nos motivó a crear Psicólogos Online Baratos, un portal en el que conectamos a los mejores psicólogos online con personas que no pueden pagar las altas tarifas de una terapia proporcionada por personal experto y con años de experiencia.

Si te sientes así, si necesitas ayuda profesional pero hasta ahora no habías dado el paso por la barrera económica, te invitamos a que reserves una sesión inicial gratuita con uno de los psicólogos online del portal y compruebes la calidad del servicio por ti mismo/a. El resto de sesiones tienen un precio de 35€/hora sin necesidad de comprar bonos o pagar cuotas mensuales.

mujer atravesando de un salto un obstáculo

Conclusión

Sentirse sin ganas de hacer nada puede ser un estado pasajero que remita por sí solo con los días o una respuesta de tu cuerpo y mente a un problema emocional que debes atender.

En ocasiones, aguantamos un estilo de vida que asumimos como perjudicial pero que preferimos silenciar en beneficio de la estabilidad de nuestra familia y/o entorno.

Sin embargo, cuando decidimos mirar hacia otro lado en asuntos que conciernen a nuestras emociones, tarde o temprano recibimos una señal de alerta que es imposible desatender.

Tal es el caso de la apatía profunda a la que nos hemos referido en este artículo. Cuando una persona llega al punto de no tener ganas de hacer nada y solo dormir, puede ser una señal de que necesita revisar algo importante en su vida o pedir ayuda profesional para entender qué le está ocurriendo. 

Este cambio puede ser una revisión profunda de la dirección de su vida, los hábitos que hasta ahora ha llevado a cabo sin reparar en el perjuicio que le producían o bien en su vida sentimental, por citar algunos casos habituales.

Lo importante es evitar el estancamiento y esperar a que la situación «pase por sí sola». Si han transcurrido semanas, o incluso meses, y te sigues sintiendo desmotivado/a es el momento de tomar acción.

Puede que este artículo haya supuesto el estímulo que necesitabas para tomar las riendas de tu situación personal y adquirir el compromiso de mejorar. Pero también es posible que las reflexiones de este post te hayan servido para dar el paso de pedir ayuda profesional, una acción que ahora entiendes como necesaria, aunque la hubieras evitado hasta ahora, ya sea por la barrera económica o porque aún conservabas la esperanza de que tu malestar remitiera por sí solo.

En cualquier caso, debes saber que nuestro equipo de psicólogos online estará encantado de escucharte estés donde estés, desde la comodidad de tu hogar y a tu ritmo.

Te esperamos y deseamos lo mejor.

Tabla de contenidos

Los consejos y recomendaciones de este artículo tienen un carácter divulgativo y en ningún caso sustituyen el diagnóstico y tratamiento de un Psicólogo titulado. Si estás atravesando un momento de crisis en tu salud mental, te recomendamos que pidas ayuda profesional.

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