La hipervigilancia emocional es un sistema de alerta que produce una observación desmedida de las emociones propias y ajenas, orientada a anticipar posibles amenazas afectivas.
En algunas ocasiones, este tipo de hipervigilancia puede confundirse con la sensibilidad emocional. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, hablamos de un estado ansioso que perjudica la calidad de vida de la persona que lo padece.
En este artículo vamos a definir qué es la hipervigilancia emocional, en qué se diferencia de la sensibilidad emocional y de qué manera puedes mejorar tu situación si estás padeciendo ansiedad asociada a este estado.
¿Qué es la hipervigilancia emocional?
La hipervigilancia emocional es un estado psicológico que produce una atención excesiva a lo que sentimos, tanto a nivel personal como en lo relativo a las muestras que percibimos de los demás en relación a nosotros.
Las personas que padecen hipervigilancia emocional a menudo sufren ansiedad generalizada. Además, también es habitual que este tipo de pacientes desarrollen conductas propias de trastornos obsesivo compulsivos.
Este estado se suele confundir con la sensibilidad emocional o con el rasgo de «persona altamente sensible», también catalogado bajo el prisma de la psicología.
Sin embargo, existen grandes diferencias entre ambas actitudes, tal y como analizaremos más adelante en este artículo.
Características y rasgos de comportamiento de la hipervigilancia emocional
Si te han diagnosticado hipervigilancia emocional o crees que puedas padecerla, es probable que te interese saber cuáles son los rasgos de comportamiento típicos de las personas que viven bajo este estado psicológico.
Estas son algunas de las características habituales que presentan las personas con este patrón de conducta:
Atención constante a las emociones
Este es el rasgo de comportamiento definitorio de las personas que viven bajo este patrón de comportamiento.
La hipervigilancia emocional produce una evaluación permanente de los sentimientos.
Esta evaluación provoca que la persona busque de manera repetida una explicación o significado de sus emociones. Pero no sólo de las suyas. También intenta hallar respuesta a la intención que los demás han tenido con sus reacciones, gestos o formas de expresión.
En este punto, cabe destacar que es habitual que la persona que experimenta hipervigilancia emocional malinterprete el comportamiento de los demás o tome las expresiones ajenas de una manera excesivamente personales.
Comportamiento anticipatorio a posibles amenazas
En relación al punto anterior, cabe destacar que la hipervigilancia emocional genera un estado de alerta propicio para imaginar y anticipar posibles amenazas y conflictos con los demás.
Por esta razón, es habitual que la persona malinterprete los gestos y actitudes ajenas. Cuando todo se toma como algo personal la persona entra en un patrón de conducta ansioso en el que se muestra a la defensiva.
Esta actitud motiva que la persona pierda una capacidad de análisis objetiva respecto a lo que acontece a su alrededor. Además, este estado que anticipa de manera recurrente el conflicto, merma la capacidad de establecer relaciones sanas y equilibradas.
Problemas en las relaciones sentimentales
Como se deduce de lo explicado en los puntos anteriores, este tipo de actitudes típicas de las personas con hipervigilancia emocional producen relaciones sentimentales marcadas por el apego ansioso y la desconfianza.
La atención excesiva a las muestras emocionales del otro, la evaluación permanente y la necesidad de aprobación, terminan por tensionar la relación, mermando la confianza y el respeto por el espacio y la espontaneidad de la pareja.
Control errático de las emociones
Las personas que padecen esta hipervigilancia a menudo intentan inhibir su autoevaluación constante.
Sin embargo, esta actitud, cuando no se lleva a cabo de la forma correcta, es decir, bajo el seguimiento de un psicólogo, produce el efecto contrario de lo que se busca. De este modo, la persona, al reprimir su tendencia al control emocional sin las necesarias pautas profesionales, acaba por tensionarse más.
También ocurre que, en algunos casos, este intento por inhibir la hipervigilancia emocional sin control profesional produce bloqueos emocionales, lo que sin duda resulta una paradoja que termina por afectar a la calidad de vida del paciente.
Sensación de cansancio y desgaste.
La consecuencia directa de todo lo expuesto hasta ahora no es otra que el desgaste emocional y el cansancio físico.
Una persona con hipervigilancia emocional sufre de manera muy frecuente ansiedad generalizada y los estragos de las denominadas preocupaciones excesivas.
Por este motivo, es importante actuar desde los primeros síntomas y pedir ayuda profesional para encontrar la hoja de ruta que restablezca tu equilibrio físico y emocional.
Diferencias entre persona altamente sensible e hipervigilancia emocional
Como ya hemos señalado en este artículo, existen ciertas similitudes entre personas altamente sensibles y aquellas que padecen hipervigilancia emocional.
Y en este punto conviene puntualizar que es posible que una persona altamente sensible acabe desarrollando hipervigilancia emocional, sobre todo si ha experimentado algún episodio traumático en su vida o relaciones inseguras.
No obstante, es importante destacar que las personas altamente sensibles que han desarrollado su personalidad sin haber sufrido experiencias emocionales especialmente negativas, no tienen por qué desarrollar hipervigilancia emocional y sus síntomas asociados.
Con la intención de clarificar las diferencias entre ambos conceptos, hemos elaborado la siguiente tabla:
| Persona con Hipervigilancia Emocional | Persona Altamente Sensible |
|---|---|
| Vive en estado de alerta, buscando amenazas. | Es un rasgo de personalidad en el que se asimilan los estímulos de una manera profunda. |
| Tiene su origen en vivencias de inseguridad o traumáticas. | Tiene base neurológica y está presente en la persona desde la infancia. |
| Intenta proteger a la persona, anticipando posibles daños. | No busca amenazas. Reacciona a los estímulos con una profunda carga emocional. |
| Tiene un alto vínculo con la ansiedad. | No tiene por qué experimentar ansiedad. |
| Se relaciona desde la inseguridad, la dependencia emocional o el rechazo. | Se relaciona desde la empatía, aunque a veces puede provocar cierta saturación emocional en los demás. |
| Es muy aconsejable acudir a terapia. | No es necesario, aunque el acompañamiento psicológico le puede ayudar a regular las emociones en determinados momentos. |
¿Por qué se produce la hipervigilancia emocional?
En la tabla descriptiva del apartado anterior ya hemos aludido de forma breve al origen de esta afección cuando señalábamos que se relaciona con procesos de inseguridad o episodios traumáticos. De este modo, estamos ante un tipo de estado psicológico motivado por las experiencias vividas y la forma en la que estos acontecimientos han forjado nuestra personalidad.
Si creciste en un entorno caracterizado por la inseguridad o en un contexto amenazante, es posible que tu hipervigilancia venga motivada por la necesidad de protegerte emocionalmente frente a ese entorno hostil.
Otra circunstancia que produce hipervigilancia emocional es el haber vivido algún episodio traumático. Si experimentaste algún evento que te produjo un acusado impacto en tus sentimientos y emociones, también es probable que aún no hayas conseguido reparar ese dolor y mantengas este estado de alerta como forma de defensa.
Consejos para superar la hipervigilancia emocional
Tras haber definido el comportamiento habitual de las personas que viven bajo este estado psicológico y analizar las diferencias existentes con las personas altamente sensibles, queremos ofrecer una serie de consejos generales para aliviar las consecuencias de la hipervigilancia emocional.
Estos consejos en ningún caso debes tomarlos como una guía exacta ajustada a tu caso específico. Como siempre decimos en este blog, nuestra labor desde este espacio es divulgativa y no constituye un diagnóstico y tratamiento de las afecciones y estados emocionales de los que aquí hablamos.
Con estos consejos te queremos ayudar a sentirte mejor. Sin embargo, si quieres un diagnóstico acertado y un tratamiento profesional, lo apropiado es solicitar una cita con un psicólogo online, como a los que tienes acceso en este portal a un precio accesible.
Profundizar en el origen
En este artículo ya hemos aludido a que la hipervigilancia emocional tiene una raíz protectora vinculada a un evento. Por ello, es importante llevar a cabo un ejercicio de autoconocimiento profundo, a fin de identificar qué acontecimiento/s de tu vida detonaron esta función protectora exacerbada que se ha convertido en hipervigilancia.
¿La hipervigilancia tiene relación con tu presente?
Hacerte esta pregunta y profundizar en ella te ayudará a entender si la hipervigilancia que padeces tiene realmente vínculo con lo que estás experimentando en tu vida actual.
Como ya hemos repetido en este post, la hipervigilancia tiene vínculo con una función protectora que desarrollaste como rasgo de personalidad en un momento concreto de tu vida. Por esta razón, es habitual que ante determinados estímulos que tienen relación con ese acontecimiento o etapa negativa de tu vida, la hipervigilancia se dispare.
Es positivo que reflexiones sobre tus circunstancias de vida actuales, con la finalidad de definir de qué manera pueden tener o no relación con el origen de tu hipervigilancia.
Llegar a la conclusión de que la hipervigilancia que experimentas no tiene relación con tu vida actual, es un proceso revelador que a muchas personas les ayuda a aliviar este estado emocional que tanta ansiedad genera.
Desarrolla la capacidad de evadirte
Con este consejo no proponemos restar importancia a lo que estás sintiendo, o reducir tu estado a una frase tan simplista como «no pienses en ello».
Lo que te queremos transmitir es que aprendas a controlar lo que piensas, reflexionando de forma sosegada acerca de qué estás experimentando, de tal modo que ofrezcas a tu mente la oportunidad de reducir la ansiedad de una manera lógica y sosegada.
De este modo, no se trata de negar lo que te ocurre. Es, más bien, razonar sobre cómo te sientes para, después, llevar tu atención de manera consciente a otro pensamiento o acción que te alejen del control permanente de tus emociones.
Da espacio a la incertidumbre
La necesidad de controlar tus emociones y anticipar posibles conflictos genera un estado de tensión en el que no cabe la incertidumbre. Dar espacio a lo desconocido es de vital importancia en una vida sana y equilibrada.
Es importante reparar en que la incertidumbre no está necesariamente ligada a lo negativo. También tenemos que tener la capacidad de vivir el presente con plenitud, sin pensar en todos los detalles de lo que vendrá ni tensionarnos por acontecimientos que no han ocurrido.
Dejar espacio a un futuro prometedor que aún no conocemos es una reflexión positiva que te ayudará a aliviar las tensiones de tu hipervigilancia.
Comunícate con eficacia
Definir con claridad cómo te sientes y tener la capacidad de expresarlo es un buen ejercicio para aliviar tu estado de hipervigilancia.
En algunas ocasiones la ansiedad aumenta cuando la persona controla excesivamente lo que siente y, además, se siente cohibida a la hora de comunicárselo a su entorno.
Cuando hablas de lo que te ocurre de algún modo también lo liberas. Además, si compartes tus sentimientos con una persona de tu confianza, es posible que su consejo te haga reflexionar y ver que, quizás, las cosas no transcurren del modo amenazante con el que tú las ves.
Busca ayuda profesional
Lo hemos dicho en otro punto de este texto pero conviene repetirlo: la ayuda profesional es siempre la mejor solución para superar un caso que afecta a la salud mental y emocional.
Un psicólogo te va a ayudar a entender el origen de tu hipervigilancia -paso fundamental para superarla- pero no sólo eso. En terapia también vas a obtener una guía especialmente adaptada a tu caso concreto.
La hipervigilancia emocional tiene grandes implicaciones con procesos de ansiedad y otras afecciones psicológicas. Por esta razón, es muy importante que pidas ayuda profesional. Sólo de esta forma obtendrás un diagnóstico y tratamiento avalado por un psicólogo titulado, condición fundamental para aumentar exponencialmente las posibilidades de superar tu estado de control y alerta.
Conclusiones
La hipervigilancia emocional es un estado que genera gran ansiedad y lleva a la persona a una molesta sensación de pérdida de control. La buena noticia es que tiene solución.
Algunas personas -principalmente las que sufren las consecuencias de este estado psicológico en un grado leve- son capaces de revertir su situación iniciando el proceso de introspección al que aludíamos en la sección de consejos.
Sin embargo, y como también hemos recalcado, la ayuda terapéutica proporcionada por un profesional es siempre la recomendación más efectiva.
En cualquier caso, salir del estado ansioso ligado a la hipervigilancia emocional es factible y si sientes que necesitas una orientación profesional con garantías, estaremos encantados de darte acceso a una primera valoración gratuita y sin compromiso.
Te esperamos y deseamos lo mejor.
Los consejos y recomendaciones de este artículo tienen un carácter divulgativo y en ningún caso sustituyen el diagnóstico y tratamiento de un Psicólogo titulado. Si estás atravesando un momento de crisis en tu salud mental, te recomendamos que pidas ayuda profesional.

