Las preocupaciones excesivas son síntoma de una mente que tiende a proyectar eventos negativos y las peores consecuencias en su vida de forma sistemática.
Para estas personas, el presente es una ilusión. Viven en una constante proyección futura o fustigándose por lo que pudieron haber hecho en el pasado para evitar su actual sufrimiento.
Si eres una persona que padece preocupaciones excesivas y esto te genera ansiedad, estrés y evita que disfrutes de tu vida de una forma plena y equilibrada, los consejos que vas a encontrar en este artículo te pueden ayudar a encontrar la paz que necesitas.
Todos tenemos preocupaciones y retos que nos producen cierto malestar o momentos puntuales de ansiedad. No obstante, las preocupaciones excesivas pueden llegar a ser un problema que necesita de ayuda psicológica. En este portal te damos acceso a una terapia online, profesional y a un precio que puedes permitirte. Reserva tu primera sesión gratuita y comienza desde hoy tu camino de bienestar.
La Intolerancia a la Incertidumbre
Las preocupaciones forman parte de la vida y sería muy pretencioso e irreal decir algo así como «con esta terapia o método las preocupaciones dejarán de existir para ti». No. Esto no va a pasar. La preocupación va a estar presente en tu vida y, hasta cierto punto, no tiene por qué ser nociva para nosotros ya que también genera un sistema de alerta que bien llevado puede ser positivo ante determinadas situaciones.
Una persona que se preocupa sin entrar en un bucle catastrofista del que no sabe salir tiene la virtud de anticipase de una manera constructiva a ciertos eventos de su vida. El problema surge cuando la persona intenta anticiparse a esos eventos desde un control absoluto en el que pretende manejar todas las variables que pueden entrar en juego en esa situación y, además, lo hace desde el pesimismo, poniéndose siempre en lo peor.
Es aquí cuando hablamos de una intolerancia a la incertidumbre que deriva en lo que llamamos preocupaciones excesivas. Y es en este punto cuando la persona, en su afán por controlarlo todo, paradójicamente pierde el control de sí misma y aparece la ansiedad, cuando no una crisis de angustia y llanto.
Como demuestra un estudio titulado «La intolerancia a la incertidumbre intensifica los estados emocionales negativos y atenúa los positivos« (Jayne Morriss, Kimberly Goh, Colette R. Hirsch, Helen F. Dodd. 2023), las personas que tienen una mala tolerancia a la incertidumbre no sólo padecen más ansiedad y sufrimiento sino que, también, disfrutan menos de los momentos de felicidad. Para estas personas, el momento presente es de menor satisfacción, concepto éste que nos lleva a un tema que en este blog hemos tratado ampliamente: cómo vivir el momento presente con plenitud.
La virtud de vivir el momento presente
Vivir en el momento presente con plenitud es, sin lugar a dudas, uno de los mayores retos que como personas enfrentamos día a día, casi siempre con mala fortuna.
Y es que nuestro estilo de vida nos configura dentro de un sistema de permanentes proyecciones e insatisfacción: proyecciones sobre nuestro éxito económico, laboral o amoroso; proyecciones sobre nuestro bienestar dentro del contexto social en el que vivimos; proyecciones sobre nuestra integridad en un mundo sumido en el caos incesante de guerras y conflictos y, así, en suma, podríamos enumerar un sin fin de proyecciones aparejadas a las preocupaciones y anhelos que en gran medida asumimos por la programación que los medios de comunicación proyectan de forma masiva.
Toda estas proyecciones tienen una consecuencia común: eludir nuestro momento presente para vivir en un estado de anticipación catastrofista permanente. Para un elevado porcentaje de la población este estado produce una insatisfacción con la que conviven y en la que tienen cabida momentos de felicidad y evasión. Sin embargo, para algunas personas, cada vez más, este estado de anticipación negativa se convierte en un rasgo de personalidad que le lleva a problemas más graves, como la ansiedad generalizada o estados depresivos acusados.
Y bien, llegados a este punto, surge la pregunta de ¿qué podemos hacer para evitar estas anticipaciones negativas y tolerar de una forma sana la incertidumbre? La respuesta nos la da el autor Eckhart Tolle a través de sus enseñanzas en torno a lo que él denomina «el poder del ahora».
Consejos para vivir en el ahora y evitar preocupaciones excesivas
El momento presente es lo único que existe. Esta afirmación, extraída del citado libro de Eckhart Tolle, nos lleva a una reflexión de grandes implicaciones sobre cómo afrontamos nuestra vida.
Si el momento presente es lo único que existe todo lo demás son proyecciones que imaginamos y cuya materialización pertenece al terreno de la incertidumbre y la especulación.
A este respecto, cabe destacar un dato de gran interés. En base a un estudio realizado en 2019 a personas con Trastorno de Ansiedad Generalizada, se demostró que el 91,4% de las preocupaciones que las personas participantes manifestaron no se cumplieron (LaFrenière & Newman, 2019). Este dato nos pone en perspectiva sobre cómo, en un altísimo porcentaje, nuestras predicciones catastrofistas luego no se cumplen. Además, en el mismo estudio también se indica que, en el mínimo porcentaje restante en el que los malos vaticinios sí tuvieron lugar, los hechos acontecieron de una forma mucho menos negativa de lo esperado.
En base a este dato sólo cabe una reflexión: debemos vivir en el presente de forma plena y consciente, dando lugar a la incertidumbre desde una perspectiva sana y sin caer en especulaciones que nos hagan sufrir y que, además, luego, en un gran número de casos, ni si quiera ocurren.
En las personas del citado estudio, y puede que este sea también tu caso, se desprende una triste realidad, y es la de que vivieron, sintieron y sufrieron por acontecimientos que luego no sucedieron. Y esta es una reflexión que tú también debes hacerte, ¿merece la pena sufrir por algo que estás imaginando y que luego, seguramente, no sucederá? La respuesta, lógicamente, es no.
Si tras leer esto te preguntas cómo puedes poner en práctica el arte de vivir en el ahora, a continuación te vamos a dar una serie de consejos que pueden ser de tu interés:
Sé consciente de tus pensamientos
El primer reto para vivir en el presente con plenitud es tomar conciencia de aquello en lo que piensas. Muchos autores hablan de ser «un policía de tus pensamientos», con la finalidad de que, con la práctica, sólo dejes pasar a aquellos que remen a favor de tu felicidad.
Sin embargo, como ejercicio inicial, es bueno que simplemente prestes atención a los pensamientos que produces de forma inconsciente. No se trata de juzgarlos, simplemente de ser consciente de ellos. El simple hecho de darles luz y atención hará que su impacto emocional negativo sea mucho menor que cuando entran a tu mente en piloto automático.
A medida que avances en tu propósito de observar lo que piensas, debes dar el paso de filtrar aquello que dejas entrar en ti, desechando los pensamientos sobre proyecciones futuras. Recuerda que sólo existe el momento presente, todo lo demás aún no ha ocurrido ni sabes si ocurrirá o cómo ocurrirá. Confía en el proceso. No vaticines el mal y céntrate en un presente armonioso.
Cuando tu presente está en armonía y tú tomas conciencia de lo que piensas y haces, estás sembrando un futuro con buenos eventos en el que debes confiar sin más intención que tener una expectativa positiva pero centrada en tu momento de presencia y plenitud en el ahora.
Vacía tu mente unos minutos al día
Tan importante es observar tus pensamientos para adquirir la práctica de filtrar lo positivo de lo negativo como dedicar un espacio del día a no pensar y simplemente darte el privilegio de «ser y estar».
Para ello, practicar mindfulness o alguno de los ejercicios de meditación que el propio Eckhart Tolle propone en su canal de YouTube, te puede ser de gran utilidad.
Se trata de dedicar unos minutos del día a respirar y sentirte en armonía con tu cuerpo sin pensar en nada. Es un ejercicio con un planteamiento simple pero difícil, ya que hasta que ganes experiencia te supondrá todo un reto no pensar en nada. Sin embargo, cuando lo consigas, te darás cuenta de los increíbles beneficios que esta práctica tiene para tu cuerpo y mente.
Pausas de presencia
Otra de las recomendaciones de Tolle es la de tomarte unos segundos de reflexión antes de hacer algunas de las cosas cotidianas de nuestro día a día.
Por ejemplo, si vas a encender el ordenador o tienes que realizar una llamada, detente unos segundos para sentir tu cuerpo antes de llevar a cabo la acción.
Se trata de ejercitarte en el arte de conectar contigo mismo, una pretensión muy acertada ante un ritmo de vida en el que vivimos casi por inercia y muchas veces sin saber muy bien cuándo y cómo hacemos lo que hacemos.
Sentir tu cuerpo
En relación a lo comentado en el punto anterior, también es de utilidad llevar a cabo meditaciones en las que el objetivo es tomar conciencia de nuestro cuerpo.
A través del cuerpo nos desenvolvemos en la vida y muchas veces obviamos que esta máquina tan perfecta que contiene nuestra conciencia también necesita de nuestra atención, no sólo en forma de cuidados físicos sino también de conciencia.
Cuando llevamos nuestra atención a las diferentes partes de nuestro cuerpo desde un estado de paz y armonía damos espacio a que se produzca la necesaria comunión entre cuerpo y mente, sin duda un equilibrio imprescindible para nuestra plenitud vital.
Practicar la aceptación
Cuando nos resistimos a los acontecimientos crece la frustración y esto conlleva que automáticamente imaginemos cómo sería esa situación de otra manera, lo que implica, una vez más, negar el momento presente y hacer proyecciones futuras.
En lugar de hacer esto, intenta aceptar las cosas como son. Con esto no te estamos invitando a la sumisión. En algunos casos es posible que necesites negar lo que acontece, sobre todo cuando los acontecimientos atentan contra alguno de tus derechos.
Sin embargo, las personas solemos frustrarnos de manera sistemática y ante circunstancias que podríamos simplemente aceptar como son. Nos referimos a los pequeños detalles del día a día como soportar un atasco de tráfico, asistir a un compromiso que no te apetece tanto o tener una conversación con algún compañero de trabajo que es ineludible pero que en realidad desearías no tener.
Ante este tipo de acontecimientos, en lugar de frustrarte y proyectar ira e imaginar con amargura cómo sería el día de otra manera, te proponemos que simplemente aceptes las cosas como vienen. Es más, este tipo de situaciones son una buena oportunidad para practicar virtudes como la comprensión, la paciencia o la empatía. Además, que asumas este tipo de acontecimientos como una oportunidad para crece potencia tu capacidad para estar presente y en el ahora incluso en momentos que no desearías tener y esto, a la larga, hará de ti una persona mucho más evolucionada, consciente y plena.
Agradecer la vida
El último consejo que queremos aportarte es que seas agradecido con la vida. Si estás atravesando un mal momento puede que esta frase te rechine pero es importante que la interiorices y seas agradecido incluso en los malos momentos.
Ten en cuenta que el hecho de estar vivo es ya un acontecimiento de enorme fortuna. Los malos momentos se pueden vencer con determinación y voluntad y siempre tendrás la oportunidad de estar mejor, evolucionar y alcanzar tus metas. Buena parte de este trabajo hacia la felicidad tiene mucho que ver con nuestra capacidad de controlar nuestra mente, filtrar lo que dejamos pasar y construir un sistema de creencias que reme a nuestro favor.
Y qué mejor forma de cultivar este estado de bienestar al que quieres llegar que siendo agradecido. Un fantástico ejercicio que te proponemos es que al finalizar tu día hagas un repaso de todas las cosas que han ocurrido en tu jornada por las que deberías estar agradecido: agradece tu buena salud, el techo que te protege, la familia o seres queridos que están en tu vida, los pequeños detalles del día que te han hecho sentir bien y cualquier cosa que te haya ocurrido que consideres positiva. Algunos autores también recomiendan agradecer las cosas negativas que han sucedido en tu día, pues son oportunidades que la vida pone en nuestro camino para hacernos crecer y evolucionar. A fin de cuentas, como te decíamos, el hecho de estar vivo es ya un acontecimiento mágico por el que debemos estar agradecidos y las circunstancias de nuestra vida son oportunidades para evolucionar en nuestro paso por la vida.
Así que sé agradecido, es una excelente forma de conectar con la buena fortuna en nuestra vida.
Reflexión final
Queremos finalizar este artículo con un mensaje positivo, ya que de verdad creemos que las preocupaciones excesivas que muchas personas, por desgracia, padecen, tienen solución.
Como hemos comentado a lo largo de este artículo, las preocupaciones que acaban por convertirse en patológicas son, en gran medida, consecuencia de una sociedad que tiene por objetivo proyectar acontecimientos catastrofistas. Y esto, a pesar de nuestra falsa percepción de que no nos afecta, construye un sistema de creencias que nos prepara para lo peor.
Es importante que apagues el ruido externo, te escuches a ti y cultives la conexión contigo mismo. Para ello, como te hemos indicado, es importante que filtres lo que entra en tu mente. Primero, observándolo sin juicio y posteriormente, a medida que avances en esta práctica, desechando sin más los pensamientos que ya sabes identificar como nocivos y van a construir un diálogo interno de proyecciones futuras negativas.
En nuestro camino hacia la felicidad es de vital importancia que aprendamos a vivir el momento presente, ese que Eckhart Tolle define como el único que existe. Y, además, el reto es que ese presente lo disfrutemos desde la alegría, la paz y el optimismo.
Sabemos que poner en práctica las recomendaciones que aquí te hemos propuesto puede ser todo un reto. Además, puede que en tu caso las preocupaciones excesivas sean el síntoma de un problema que ni siquiera has identificado aún y es preciso tratar.
Por ello, te invitamos a que tengas una primera sesión completamente gratis y sin compromiso con una de nuestras psicólogas. Con el acompañamiento y guía de un profesional podrás obtener una hoja de ruta totalmente adaptada a tu caso concreto y conseguir resultados satisfactorios a largo plazo.
Da el paso y comienza a vivir la que vida que siempre has querido.
Te esperamos y deseamos lo mejor.
Los consejos y recomendaciones de este artículo tienen un carácter divulgativo y en ningún caso sustituyen el diagnóstico y tratamiento de un Psicólogo titulado. Si estás atravesando un momento de crisis en tu salud mental, te recomendamos que pidas ayuda profesional.

