depresión por muerte de mascota

Depresión por Muerte de Mascota: Ayuda Emocional

Tabla de contenidos

La depresión por la muerte de una mascota es un estado psicológico de tristeza profunda, en algunos casos comparable a la pérdida de una persona allegada.

El vínculo emocional que se crea con las mascotas produce una sensación de vacío devastadora cuando fallecen.

Y, aunque este tipo de depresión, en algunos casos, está socialmente minimizada, desde el punto de vista de la psicología es un estado de suma importancia que requiere de una gestión emocional correcta.

En este artículo vamos a ofrecerte consejos para ayudarte a superar la muerte de tu mascota, entendiendo de una forma profunda este proceso y abordando las necesarias fases del duelo por las que tendrás que atravesar.

Además, es pertinente decir que quien escribe estas líneas también ha pasado por este duro trance, por lo que sabemos de primera mano el dolor que se siente y qué podemos hacer para integrarlo de una manera sana y respetuosa con la situación.

¿Es normal sentir depresión por la muerte de una mascota?

Sí, es normal sentir depresión y una sensación de apatía y tristeza profunda cuando tu mascota muere.

Aunque parezca una pregunta de respuesta obvia, muchas personas se cuestionan si es normal entrar en depresión tras el fallecimiento de su mascota.

Como decíamos anteriormente, la pérdida de una mascota es un proceso tremendamente doloroso aunque socialmente poco comprendido.

Cuando le comunicas a un amigo tu estado de abatimiento por la muerte de tu perro, gato u otro animal de compañía, probablemente te encuentres una respuesta que tiende a minimizar tu dolor emocional. Y sabemos que esto, lejos de suponer una ayuda, te puede irritar e, incluso, ofender.

También es cierto que cada vez se observa una tendencia mayor a respetar el duelo de una persona cuando ha fallecido su mascota. Pero, como decimos, aún es habitual que tu entorno cercano quiera forzarte a salir, hacer planes o «pensar en otra cosa» casi de forma inmediata a la pérdida de tu compañero/a, lo que sin duda no ayuda a mejorar tu situación.

Por ello, repetimos que es normal que sientas depresión en un momento así. Además, no debes sentirte culpable por no poder participar de forma inmediata en tus planes sociales habituales. La depresión por la muerte de una mascota debe afrontarse desde el necesario duelo, como más adelante analizaremos.

Síntomas de la depresión por la muerte de una mascota

La depresión por la muerte de una mascota tiene una serie de síntomas identificables. Algunos de los más habituales son:

  • Tristeza profunda.

  • Ataques de llanto repentino.

  • Sensación de vacío.

  • Abatimiento y desgana.

  • Imposibilidad de conciliar el sueño.

  • Sentimiento de culpa.

  • Crisis existencial.

Como puedes ver, estos síntomas comparten patrones de conducta y dolor emocional con otros tipos de depresión que surgen por diferentes causas. Sin embargo, cuando alguien experimenta depresión por la pérdida de una mascota, lo que más le puede costar superar es la sensación de vacío, que en algunos casos llega a derivar en crisis existencial.

No es raro oír a personas que han perdido a su perro o gato decir que «ya nada tiene sentido». Y es que, como ya hemos dicho, la muerte de una mascota puede causar un dolor similar a la pérdida de una persona cercana.

¿Por qué duele tanto perder a tu mascota?

Como acabamos de decir, la sensación de vacío que se produce tras la muerte de una mascota puede ser un daño emocional de difícil gestión.

Las razones por la que este dolor es tan profundo quizás sólo las pueden entender las personas que han tenido mascotas o tienen un grado de empatía elevado. Para muchos otros, tal y como ya hemos apuntado, el fallecimiento de un perro, gato u otro animal de compañía, es considerado un mal que se puede superar rápidamente.

No obstante, sabemos del vínculo emocional que se puede llegar a establecer entre una persona y su mascota. Los animales ofrecen un tipo de amor y compañía incondicional, silencioso pero presente y, quizás lo más importante, sin juicio. Tu mascota siempre te quiere, a pesar de tus errores, malas palabras o estado de ánimo. Y esto, en las relaciones personales, en pocas ocasiones se produce.

Es por eso que duele tanto perder a tu mascota. No es sólo porque las rutinas de paseo u otras actividades que hacías con ella de pronto terminen. Es, sobre todo, por el acompañamiento emocional que nos dan bajo cualquier circunstancia.

Las fases del duelo por la muerte de una mascota

En este apartado vamos a hablar de las diversas fases del duelo que se producen cuando muere una mascota. Nuestra intención es hacerte entender que este duro momento tiene su proceso. Y, lo más importante, que estas fases son habituales y deben ser vividas.

En algunos casos las personas se atascan en una de estas fases. Y cuando esto ocurre, aumenta la probabilidad de llegar a una depresión. Por ello, creemos que es importante definir estas fases. Vivirlas, experimentarlas y superarlas hasta llegar a la aceptación, forma parte del proceso y no debes sentirte culpable ni mal por sentir cualquiera de las emociones que a continuación vamos a describir.

1. Negación

El primer sentimiento que se produce ante la pérdida de un ser querido, y las mascotas también lo son -y mucho-, es la negación.

Cuando la mascota fallece es muy difícil aceptar la situación. El dolor es intenso y como mecanismo de defensa la persona tiende a negar lo ocurrido

En esta fase es habitual intentar bloquear los pensamientos y las emociones con la intención de no afrontar la realidad. Sin embargo, el dolor emocional no desaparece, dando lugar a ataques de llanto repentino que surgen de forma espontánea para liberar las emociones que tratamos de reprimir.

2. Rabia

Cuando pasamos de la negación e integramos lo que ha ocurrido, es común sentir rabia e impotencia. 

Clamamos por lo que consideramos injusto. Nos enfadamos con nosotros mismos y con la vida por habernos arrebatado a un animal al que queríamos como a un miembro más de la familia. Los recuerdos de los buenos momentos vividos se arremolinan en nuestra mente y esto nos lleva a experimentar una tremenda impotencia por no poder hacer nada ante la situación.

Estos pensamientos no sólo producen rabia e impotencia, en algunas personas también pueden desembocar en ira, una emoción que de algún modo sirve como vía de escape para algunos pero que tiene la contrapartida de poder herir emocionalmente a los demás -y a uno mismo- cuando se vive de forma intensa y descontrolada.

3. Culpa

La rabia e impotencia antes descritas, a menudo derivan en sentimiento de culpa. Nos culpamos por no haber hecho más. Y aquí entran a escena los famosos «y si…»

Si hubiera ido antes al veterinario no le habría ocurrido esto; si no hubiera hecho tal actividad con mi mascota no habría tenido ese percance; si le hubiera dado mejores cuidados habría vivido más años, etc.

Es normal sentir esta responsabilidad, y más aún cuando hablamos de mascotas, ya que dependen absolutamente de nosotros. Sin embargo, como veremos más adelante, el sentimiento de culpa a menudo forma parte de este proceso que estamos definiendo. Como adelanto a lo que explicaremos con más detalle, es importante entender que, en la mayoría de casos, no somos responsables de un momento que, aunque triste, forma parte de la vida y finalmente tenemos que aceptar.

4. Tristeza profunda

Tras haber experimentado las tres fases anteriores, llega un momento en el que la mente empieza a acercarse de una manera más sincera y sosegada a lo que ha ocurrido. Cuando esto sucede, es normal sentir una tristeza profunda. En este punto estás en la antesala de la aceptación de lo ocurrido.

Ya no niegas la pérdida, la rabia ha disminuido y el sentimiento de culpa se desvanece para enfrentarte a los hechos de manera honesta y sincera, aunque no por ello menos dolorosa.

Cuando estás en esta fase, comienzas a experimentar la pérdida sin intentar huir o empañando los hechos con responsabilidades que de nada van a servir. Ahora te permites sentir, y esto es necesario, a pesar de la tristeza que con toda seguridad vas a tener que experimentar.

5. Aceptación

En la última fase de este proceso de duelo aceptamos los hechos. Cuando esto ocurre tenemos la capacidad de recordar a nuestra mascota sin sentir una dolor emocional profundo. En este punto también será habitual que en algunas ocasiones la tristeza nos supere llevándonos al llanto. Sin embargo, estos momentos no marcarán nuestro estado emocional permanente, como sí ocurre en las fases anteriormente descritas.

Cuando aceptamos los hechos y los integramos sin juicio y culpa, nos vamos permitiendo recordar sin sufrimiento hasta alcanzar una sensación de paz y gratitud por los buenos momentos vividos junto a nuestra mascota.

Y ese estado, el de gratitud, es el que finalmente nos libera y nos hacer aceptar la pérdida para continuar con nuestra vida.

paisaje al atardecer

Cómo superar la depresión por la muerte de una mascota

Tras haber leído las distintas fases del duelo que hemos detallado en el apartado anterior, quizás te preguntes cómo puedes llegar a ese estado de aceptación y gratitud al que hacíamos alusión en el quinto punto.

En primer lugar, es preciso destacar que no debes culparte por experimentar alguna de las fases del duelo previas a la aceptación. Como ya hemos explicado, es normal -y habitual- transitar por los puntos descritos. La clave está en no anclarse en alguno de ellos, y con esta finalidad te vamos a ofrecer una serie de consejos que te pueden ayudar a alcanzar el estado de aceptación:

Permítete sentir

El primer consejo es este, y es muy importante: no reprimas lo que sientes. El shock por la pérdida de una mascota conlleva un torrente de emociones que, si se reprimen, te pueden dañar aún más.

Al principio negarás lo ocurrido, como hemos apuntado en el primer punto de las fases del duelo, pero posteriormente debes ir integrando progresivamente lo ocurrido sin emitir juicios severos contra ti. 

Siente rabia si eso te libera, llora y permítete estar triste y solo si lo necesitas. Date espacio y siente, pero siente sin juzgar ni culpabilizarte, esa es la clave.

Habla de tu mascota

Algunas personas evitan hablar de su mascota en un vano intento por pasar página lo antes posible. Sin embargo, cuando se produjo un vínculo emocional fuerte entre persona y mascota, evitar mencionar al animal para no sufrir puede derivar en bloqueos emocionales que provoquen un daño mayor a largo plazo.

Por ello, te aconsejamos que hables de tu mascota, la recuerdes y honres su memoria. Puede que a corte plazo esto te duela. Sin embargo, es un camino necesario de cara a aceptar lo ocurrido y llegar a ese estado de aceptación y gratitud que definíamos como último punto en las fases del duelo.

Mantén tus rutinas en la medida de lo posible

Los primeros días tras la pérdida de una mascota son especialmente duros y difíciles de gestionar, y en este punto del proceso será lógico que tu rutina de vida se vea totalmente trastocada.

Sin embargo, es importante que no te estanques en un proceso depresivo que altere de manera continuada tu vida.

Intentar mantener tus horarios y rutinas habituales jugará a tu favor de cara a superar este duro tránsito. Por este motivo, te aconsejamos mantener tus horarios de comidas, actividad y descanso. Es una forma efectiva de respetar tu cuerpo y favorecer la llegada de la aceptación de lo ocurrido.

Diario de emociones

Se ha demostrado que, para muchas personas, escribir lo que sienten es un ejercicio tremendamente liberador y sanador cuando están tristes y deprimidas.

Cuando plasmamos en tinta lo que sentimos le damos un sentido gráfico y coherente a lo que en nuestra mente se percibe como abstracto y difuso.

Este ejercicio clarifica nuestros sentimientos y nos ayuda a encontrar la dirección adecuada para superar los malos momentos.

De este modo, llevar un diario de emociones te puede ayudar en una situación de tanto dolor como la muerte de una mascota.

Apóyate en personas empáticas

Lo hemos dicho anteriormente y conviene incidir en este punto. Las personas que no han tenido mascotas y, además, no son especialmente empáticas, pueden resultarnos molestas y ofensivas en momentos como este.

Si alguien te dice algo como «bueno, sólo era un perro» o «no pienses tanto en eso y vamos a salir que te va a venir bien» lejos de ayudarte te van a ofender.

Por ello, rodearte de gente que te entienda y  escuche desde la empatía es importante y muy liberador.

Realiza un ritual de despedida

La despedida de nuestra mascota puede ser fría y dejar en sí misma una huella emocional dolorosa. Por esta razón, realizar algún ritual u homenaje, ya sea de manera individual o con otros miembros de la familia que también querían a la mascota, puede ser una bella manera de honrar la memoria del animal y liberar emociones de una forma cálida y acorde a lo que sentíais por él.

Algunas personas escriben una carta o dicen unas palabras frente a objetos que eran del animal.

Encontrar la forma de homenajear a tu mascota te pertenece a ti y puede ser un ejercicio positivo.

Qué NO ayuda en el duelo por una mascota

Los consejos que acabamos de ofrecerte van a encaminados a acciones que te encaminan a la aceptación. Sin embargo, también es importante reflexionar en qué debes evitar cuando estás en pleno proceso de duelo por la pérdida de una mascota.

Forzarte a sentirte bien

Reprimir la tristeza, evitar hablar del tema y obligarte a salir y tener planes de ocio cuando realmente sientes la necesidad de estar en soledad para integrar lo ocurrido, sólo puede derivar en dolor a largo plazo y provocar un bloqueo emocional, tal y como ya hemos señalado.

De este modo, no te fuerces a hacer lo que ahora mismo no quieres hacer. Respeta los tiempos, escucha tus emociones y no te fuerces a sentirte bien ya que aún puede ser pronto para llegar al deseado estado de aceptación.

Compararte con otras personas

En momentos así es habitual que te lleguen comentarios y testimonios -algunos buscados deliberadamente en internet- de personas que han pasado por este duro trance. Y es aquí cuando llega la comparación y el posible problema de creer que lo que ha funcionado para algunos también debe funcionarte a ti.

Las emociones y el vínculo al que tú llegaste con tu mascota son incomparables. De este modo, puede que una persona haya superado la muerte de su mascota mediante acciones abruptas que en ningún caso son aplicables para ti -y puede que para ellas tampoco a largo plazo-.

De este modo, es importante que escuches tu voz interior, atiendas a lo que tú sientes y lleves a cabo este proceso desde tu individualidad y haciendo valer el vínculo único e incomparable que tú creaste con tu mascota.

Sustituir el vínculo sin procesar el duelo

Algunas personas, en un intento abrupto y desesperado por sentirse bien rápidamente, toman la decisión de hacerse con otra mascota casi de forma instantánea. No queremos decir que la nueva mascota no vaya a proporcionar felicidad a la familia y, sobre todo, que el animal no merezca el amor de una familia cálida que quiere a los animales.

Sin embargo, esta sustitución, cuando se produce de forma rápida y sin haber llevado a cabo el proceso de duelo, puede causar heridas emocionales que arraigan en el subconsciente y muestran su cara amarga en el carácter y forma de actuar de la personas en determinadas situaciones futuras.

No expresarte por vergüenza

A lo largo del artículo hemos incidido en la idea de que, para algunas personas, la depresión por la muerte de una mascota puede ser algo ridículo. Y esto puede provocar que te sientas cohibido a la hora de hablar de lo ocurrido.

Es por ello que en el apartado anterior aludíamos a la necesidad de rodearnos de personas empáticas. Pero lo que de ningún modo debes hacer es reprimir tu necesidad de expresarte ya que compartir tus sentimientos puede ser muy liberador e importante en tu proceso de integración de lo ocurrido.

Terapia para el duelo por la muerte de una mascota

En relación con lo anteriormente dicho acerca de la necesidad de expresar lo que sientes, la terapia para el duelo por la pérdida de una mascota se presenta como una opción de gran importancia.

La muerte de un perro, gato u otra mascota, produce un daño emocional intenso que debe ser tratado de forma efectiva para evitar una depresión profunda.

Con la ayuda de un psicólogo, puede expresarte en un entorno seguro y de absoluta aceptación. Además, en terapia obtendrás las claves para atravesar las fases del duelo de forma efectiva y respetuosa con tu situación concreta.

Si necesitas hablar y sentirte acompañado/a para llevar a cabo este proceso, en Psicólogos Online Baratos te ofrecemos un servicio de terapia online accesible en precio, profesional, cálido y seguro. Ademas, la primera sesión es completamente gratuita y sin compromiso.

Conclusiones

La muerte de un perro o gato, por nombrar las dos mascotas más habituales, produce un vacío en nuestras vidas que en un primer momento sentimos como irreal e irreparable.

En este proceso, atravesar las fases del duelo es un ejercicio necesario para integrar las intensas emociones que en un momento así experimentamos. 

Además, expresar lo que sentimos, a pesar de la incomprensión social con la que nos podemos encontrar, es de igual modo pertinente. Para ello, encontrar apoyo en personas que han pasado por la pérdida de una mascota o que simplemente son empáticas y sensibles a este tipo de hechos, te puede ser de gran ayuda.

En adición a lo dicho, a veces es inevitable caer en depresión, momento en el que la ayuda de un psicólogo se presenta como de imperiosa necesidad.

Por ello, y como ya hemos comentado en otro punto de este artículo, si necesitas apoyo profesional estaremos encantados de atenderte.

Te esperamos y deseamos lo mejor.

Los consejos y recomendaciones de este artículo tienen un carácter divulgativo y en ningún caso sustituyen el diagnóstico y tratamiento de un Psicólogo titulado. Si estás atravesando un momento de crisis en tu salud mental, te recomendamos que pidas ayuda profesional.

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