mujer tapándose los ojos

Complejo de Inferioridad: Síntomas y Soluciones

El complejo de inferioridad es un estado emocional que conduce a un pensamiento de falta de valía, miedo y parálisis ante la idea de llevar a cabo determinadas acciones.

Las personas que padecen complejo de inferioridad se caracterizan por tener baja autoestima y una serie de problemas sociales y psicológicos que surgen como consecuencia de esta percepción negativa de sí mismas.

En este artículo vamos a profundizar en los síntomas del complejo de inferioridad. Pero también vamos a entrar en el terreno práctico a través de una guía de consejos que te pueden ser de gran utilidad para iniciar tu proceso de recuperación.

Además, si estás pensando en solicitar ayuda profesional, desde este portal te damos acceso a psicólogos online económicos con años de formación y una probada experiencia ayudando a personas a superar sus problemas de autoestima.

Entendiendo el complejo de inferioridad

De acuerdo al trabajo del psicoterapeuta Alfred Adler, sentirse inferior es algo normal. El ser humano nace siendo completamente dependiente para su desarrollo y, en consecuencia, en una posición de inferioridad. Y es fruto de esta posición desigual respecto al entorno que la persona siente la necesidad de mejorar y superarse.

De este modo, el sentimiento de inferioridad también tiene una componente positiva en tanto que impulsa y motiva a la persona a crecer y desarrollarse.

El problema surge cuando la inferioridad se siente de forma frecuente y exagerada. Esta percepción de uno mismo promueve que la persona pueda desarrollar problemas de ansiedad, depresión y, sobre todo, autoestima. Además, si antes decíamos que el complejo de inferioridad se puede contemplar como un patrón psicológico normal que conduce al ser humano a superarse, cuando alguien entra en una dinámica de baja autoestima y complejo respecto a los demás, se produce el efecto contrario, es decir, que la persona rehúsa aceptar nuevos desafíos que promuevan su desarrollo por miedo e inseguridad.

Por ello, es importante apuntar esta primera clave: todos nacemos en una situación de dependencia y esta condición debe ser un acicate para mejorar.

cartel motivacional sobre el complejo de inferioridad.

Síntomas del complejo de inferioridad

Existen diferentes señales, que también podríamos llamar síntomas, del complejo de inferioridad. Algunas se adscriben al terreno del pensamiento, mientras que otras se detectan en el área del comportamiento.

Si crees que tu malestar emocional tiene relación con el sentimiento de inferioridad, los síntomas que vamos a listar te pueden servir para orientarte. No obstante, y como siempre decimos, la información de este artículo en ningún caso sustituye el diagnóstico de un profesional. Para obtener una evaluación precisa de tu caso concreto, te recomendamos que pongas tu caso en manos de un psicólogo especializado en autoestima.

Señales desde el pensamiento

Como decíamos, los síntomas del complejo de inferioridad se producen desde dos prismas: pensamiento y comportamiento. En lo referido al pensamiento, si estás inmerso/a en problemas de autoestima que te hacen sentir inferior, es posible que te asalten de manera frecuente pensamientos de este tipo: 

  • «Prefiero no intentarlo porque lo voy a hacer mal».
  • «Los demás están más preparados y capacitados que yo para hacer «X».
  • «Si me conocen a fondo se van a decepcionar».
  • «Jamás alcanzaré mis metas».
  • «Seguro que los demás están pensando que soy un desastre».
  • «No merezco que me quieran».
  • «Prefiero no decir lo que pienso porque mi opinión no es valiosa».
  • «Es mejor que me conforme con el lugar en el que estoy, ascender no está reservado para mí».

Estos son algunos ejemplos, entre los muchos otros que pueden existir. Sin embargo, todos comparten un denominador común: sentir que los demás son mejores que tú, esconderte ante las oportunidades de crecimiento y asumir que no eres merecedor/a de ninguna clase de éxito.

Señales de conducta

En lo referente a qué tipo de conductas producen los pensamientos que antes hemos listado, algunas ya las habrás podido imaginar por lógicas y evidentes. No obstante, vamos a repasar las conductas más frecuentes que acompañan a las personas con complejo de inferioridad:

  • Renunciar a actividades que se salgan de tu zona de confort.
  • Compararte continuamente con otras personas a las que ves mejores que tú.
  • Pedir validación de manera sistemática para rebajar tu inseguridad.
  • Asumir más tareas de las que te corresponden.
  • Agradar a los demás a costa de tu tiempo y bienestar.
  • Criticar a las personas que motivan tus miedos e inseguridades.
  • Ocultar lo que te gusta por miedo a no encajar.
  • Procrastinar por temor a no hacer las cosas de manera perfecta.

De este listado podemos extraer alguna conclusión de interés. La principal, que las personas que sufren complejo de inferioridad renuncian a toda clase de confrontación, incluso sana y enriquecedora, por miedo a no gustar a los demás. Además, el hecho de renunciar a actividades que les producen inseguridad, les impide experimentar, crecer y desarrollarse.

Complejo de inferioridad y narcisismo: relación

El complejo de inferioridad y el narcisismo, aunque aparentemente opuestos, tienen un estrecho vínculo. Las personas que padecen complejo de inferioridad construyen una coraza externa de aparente superioridad. El motivo no es otro que esconder la fragilidad y baja autoestima que en realidad sufre la persona.

Con esto no queremos decir que una persona narcisista padezca por sistema de complejo de inferioridad. Pero sí es cierto que, en ocasiones, esa aparente autosuficiencia es una construcción artificial que se ha elaborado con la única finalidad de protegerse frente al entorno.

En cualquier caso, tanto el narcisismo como el complejo de inferioridad incluyen un desorden en la autoestima de la persona que conviene ser tratado por un profesional.

El complejo de inferioridad y la envidia

La envidia es una emoción que aparece de manera común en las personas que se sienten inferiores a los demás.

Cuando alguien se percibe por debajo de su entorno es habitual que experimente envidia de alguien. Observar en el otro la valentía, el arrojo y la seguridad que te falta, produce un sentimiento de envidia que, en ocasiones, puede ser muy nocivo.

En el apartado dedicado a las conductas frecuentes de quien experimenta sensación de inferioridad, ya aludíamos a la crítica hacia las personas que despiertan tus miedos y fobias. El problema no es sólo lo dañino de este tipo de emociones. Lo verdaderamente preocupante se produce cuando la envidia va acompañada de actos enfocados en perjudicar a otras personas. Y, lamentablemente, este tipo de acciones también se producen en contextos como el que estamos definiendo: una persona se siente inferior a otra y actúa a sus espaldas para perjudicarla y, así, sentirse mejor.

De este modo, el complejo de inferioridad y la envidia forman parte de un proceso psicológico que debe ser atendido por un profesional para evitar acciones que puedan menoscabar la reputación y el bienestar de alguien.

Cómo superar el complejo de inferioridad

Asentados en qué es el complejo de inferioridad, sus principales síntomas y algunas de las relaciones de este proceso con otros problemas de índole psicológica, llega el momento de pasar a la acción y poner en práctica algunos consejos que te ayudarán a mejorar tu situación.

Tal y como decíamos en el apartado de síntomas, nuestros consejos en ningún caso reemplazan el tratamiento de un psicólogo. Si tus problemas han llegado a un punto en el que padeces ansiedad, depresión u otro tipo de afección que te impide llevar tu vida con normalidad, te aconsejamos que pongas tu caso en manos de un profesional.

Delimita tu sentimiento de inferioridad

Cuando un paciente inicia tratamiento psicológico para superar su complejo de inferioridad, es común que no sepa delimitar en qué áreas o circunstancias concretas se dispara principalmente el problema.

Lo habitual es que refieran sentirse inferiores en «todo». Sin embargo, existen determinadas situaciones que detonan el sentimiento de inferioridad y que varían dependiendo de la persona.

Para algunos, el complejo de inferioridad es evidente cuando se rodean de personas con una posición económica mayor a la suya. Para otros, la sensación de sentirse pequeños se agudiza cuando están junto a personas muy extrovertidas. Y en otro área, también habitual, el malestar emocional tiene lugar cuando la persona observa una serie de cualidades físicas en los demás que ella siente que no tiene.

En cualquier caso, identificar con qué tipo de personas o situaciones se inicia el complejo de inferioridad es un buen punto de partida para comenzar a corregirlo.

No te identifiques con el problema

Los pacientes que tienen problemas de autoestima y se sienten inferiores a los demás, tienden a ser muy duros consigo mismos. Y esto se traduce en convertir cada dificultad que enfrentan en un rasgo identitario.

Por ejemplo, cuando comentan que tienen problemas para hablar en público, suelen decir que «son inseguros». Si terminan una relación sentimental, dicen que «nadie les volverá a querer». Cuando encuentran dificultades para realizar una tarea se definen como personas «incapaces». Y, así, podríamos listar otro gran número de circunstancias de vida en las que la persona encuentra una dificultad que automáticamente asume de una manera desproporcionada y absolutista.

La realidad en este tipo de casos es que el paciente puede tener dificultades para hablar en público y haya que trabajar en ese área concreta. Pero esto no le convierte en una persona insegura en todos los aspectos de su vida. De hecho, cuando se profundiza en el caso, es común que la persona descubra fortalezas que antes, sencillamente, desatendía y a las que no daba ningún valor.

De este modo, es importante no generalizar en lo referido a los defectos que tenemos. Las debilidades de una persona rara vez aplican a todas las áreas de su vida. Cuando el paciente toma conciencia de esto, su autoestima se fortalece y lo que antes asumía como un defecto global de su personalidad, ahora se ve como un área a mejorar.

Evita las comparaciones sin fundamento

En psicología, es habitual que se recomiende evitar las comparaciones. La base de este consejo tan extendido, no es otra que el efecto perjudicial que, a menudo, suele tener en la persona el hecho de compararse con los demás, observar en el otro aquello que sentimos que nos falta y sentirnos mal emocionalmente.

Aunque esto que comentamos tiene una gran base de verdad, algunas comparaciones, cuando se hacen desde una posición sana, también pueden tener un efecto positivo. En lugar de ver en el otro lo que te falta, puedes ver en lo que es bueno y encontrar inspiración en lugar de frustración.

En los casos de pacientes con complejo de inferioridad esto rara vez se produce. La persona tiende a minimizarse frente a las cualidades de los demás. Lo habitual, además, es juzgar al otro sin conocerlo. Es injusto para ti comparar el proceso final -y de éxito- de alguien con tu proceso inicial en un área concreta. De hecho, si te das la oportunidad de conocer la historia de esa persona, te puedes sorprender al darte cuenta de las dificultades, miedos e inseguridades que él o ella también atravesaron.

Por este motivo, te animamos a que no te compares sin conocer realmente a la otra persona. Y que, cuando te compares, lo hagas con la perspectiva de inspirarte y motivarte a través de los casos de éxito de los demás.

No utilices la evitación para protegerte

Inhibirte de situaciones que te gustaría realizar o en las que ves una oportunidad de crecimiento, sólo te estanca y empeora tus problemas de autoestima.

Las personas que padecen el sentimiento de inferioridad que estamos tratando en este artículo tienen una acusada tendencia a encerrarse en sí mismas y evitar involucrarse en planes y situaciones que les saquen de su zona de confort.

Nuestro consejo es que avances en modificar esta conducta a través de pequeñas acciones. Puedes comenzar con detalles simples como dar tu opinión en una conversación en lugar de limitarte a escuchar de manera pasiva. También puedes aceptar esa invitación a un plan que por sistema rechazas porque te provoca inseguridad. O puedes adoptar un rol activo y tomar la iniciativa sobre alguna actividad que tú mismo/a organices.

Este tipo de acciones, cuando se realizan, provocan una percepción muy positiva de tus capacidades. Además, el mejor antídoto frente al miedo es la acción. Cuando llevas a cabo una actividad que antes rechazabas por sistema te das cuenta de que buena parte de tus inseguridades no respondían a la realidad. 

Por todo ello, te animamos a que dejes de protegerte a través de la evitación y te atrevas a experimentar.

Practica la autocompasión

Este consejo es una práctica que recomendamos en múltiples artículos de este blog, sobre todo en aquellos textos en los que hablamos de problemas de autoestima.

Y es que, tal y como dice la Dr. Kristin Neff, «la autocompasión implica tratarnos a nosotros mismos con la misma amabilidad y comprensión que ofreceríamos a un buen amigo».

Es muy probable que, aunque sufras las consecuencias del complejo de inferioridad, no hayas perdido la capacidad de hablar bien a las personas a las que quieres. Sin embargo, también es muy probable que tu diálogo interno sea duro y te conduzca a un juicio constante sobre tus carencias.

Tomar conciencia de tu diálogo interno para modificarlo es un consejo que tiene un gran poder transformador.

Cuando te descubras comparándote con los demás o pensando en todo lo que haces mal, no te juzgues. Mírate con compasión y ofrécete unas palabras de comprensión como «estoy en un proceso de mejora y es normal que tenga momentos malos».

Asumir el error como parte del proceso y no entrar en un bucle de pensamientos negativos repetitivos, te ayudará a sentirte mejor.

Redefine tus metas

En una sociedad marcada por la exhibición permanente de casos de éxito, es normal que caigamos en la trampa de sentirnos pequeños frente a los grandes logros de los demás.

En la actualidad, abrir una red social implica la recepción instantánea de cientos de mensajes que nos invitan a iniciar cursos y talleres para aumentar nuestra productividad y alcanzar el estatus privilegiado que, de no haberlo alcanzado ya, es porque no hemos querido o no hemos hecho lo suficiente.

En este contexto, es normal que muchas personas entren en una espiral de metas inalcanzables y que, a su vez, vivan con esa sensación de que algo les falta frente los demás.

Con este mensaje no te estamos invitando al conformismo o la resignación. Pero sí a que redefinas tus metas por aspiraciones realizables y que, sobre todo, no te sientas mal o inferior por tus logros.

La felicidad y la sensación de plenitud tiene múltiples caminos. Puede que ahora estés alineado/a con uno que tiene poco que ver contigo y que ese sea el origen de tu complejo de inferioridad y baja autoestima.

Por ello, iniciar un proceso de introspección y autoconocimiento puede ser muy positivo a la hora de encontrar metas alineadas con tu personalidad. Y, sobre todo, objetivos que no te hundan en una comparación nociva que te arrastre a problemas emocionales.

Pide consejo profesional

A lo largo este artículo hemos ido destacando diferentes aspectos en los que la terapia resulta de gran ayuda para superar el complejo de inferioridad.

Ya sea para delimitar el contexto en el que se produce el malestar, encontrar las herramientas para afrontar nuevos retos sin sufrir o conocerte mejor a ti mismo/a, la ayuda psicológica se muestra muy efectiva para tratar con éxito problemas asociados a la autoestima.

Si es tu caso, si ya has llegado a ese punto en el que lo has probado todo y nada funciona y necesitas que un profesional te guíe, Psicólogos Online Baratos nace con la idea de darte acceso a un servicio de terapia online efectivo y a un precio razonable.

La primera consulta es gratuita y sin compromiso. El resto, tienen un precio accesible de 35€/hora.

mujer en lo alto de una montaña al atardecer

Conclusión

Nos gustaría cerrar este artículo con un mensaje que te invite al optimismo, de tal modo que tomes las medidas que consideres necesarias para iniciar tu proceso de recuperación y sentirte todo lo bien que mereces.

A lo largo de este artículo hemos profundizado en cómo el complejo de inferioridad tiene un estrecho vínculo con el miedo, la inseguridad y las comparaciones nocivas. Sin embargo, también hemos visto de qué manera puedes actuar, ya sea de forma autónoma o guiado/a por un profesional, de tal modo que puedas revertir tu situación actual y comenzar a sentirte bien emocionalmente.

Y es que el complejo de inferioridad, como muchos otros problemas de autoestima, se puede superar cuando asumimos el reto de conocernos mejor a nosotros mismos, nos atrevemos a experimentar -y equivocarnos- y practicamos con nosotros mismos la compasión que de manera natural le ofrecemos a otras personas.

Cuando aprendemos a querernos y aceptarnos abrimos la puerta a que las comparaciones con los demás sean para inspirarnos, nuestros defectos se asuman como parte natural de nuestro proceso y nuestros logros, por pequeños que nos puedan parecer, se vivan con la alegría de una gran hazaña.

Sabemos que iniciar este viaje hacia el bienestar emocional a veces puede ser difícil, sobre todo cuando partimos de un punto en el que el dolor ya es intenso. Si es tu caso, tienes las puertas abiertas a una conversación abierta y en un espacio de comprensión con una de nuestras psicólogas.

Te esperamos y deseamos lo mejor.

Tabla de contenidos

Los consejos y recomendaciones de este artículo tienen un carácter divulgativo y en ningún caso sustituyen el diagnóstico y tratamiento de un Psicólogo titulado. Si estás atravesando un momento de crisis en tu salud mental, te recomendamos que pidas ayuda profesional.

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