cómo controlar la impulsividad

¿Cómo Controlar la Impulsividad? Prácticas Recomendadas

¿Cómo controlar la impulsividad? ¿Qué puedes hacer para evitar reacciones en caliente de las que luego te arrepientes? Si te haces estas preguntas, este artículo es para ti.

Controlar la impulsividad implica interiorizar el autocontrol como forma de vida, pensar antes de actuar y, sobre todo, salir del automatismo con el que muchas personas llevan a cabo las acciones de su día a día.

A lo largo de este post vamos a profundizar en las consecuencias de la impulsividad, por qué algunas personas viven en modo reactivo y de qué manera pueden modificar esta conducta.

Además, también te vamos a orientar en caso de que necesites ayuda profesional. Nuestro equipo de psicólogos online cuenta con especialistas en la práctica del autocontrol. De este modo, si tu caso precisa de acompañamiento experto, también podrás beneficiarte de una atención efectiva y accesible.

¿Qué implica vivir dominado por la impulsividad?

La impulsividad no se limita únicamente a actuar de forma poco meditada. Aunque la falta de control está ligada al término impulsividad, lo cierto es que en psicología la impulsividad tiene otras implicaciones más profundas.

Cuando una persona vive dominada por la impulsividad, está manifestando una forma de alivio inmediato a ciertas emociones que no sabe gestionar.

Probablemente, el caso más típico sea el de una persona que no sabe aceptar las desavenencias de su rutina y reacciona con agresividad ante la más mínima circunstancia negativa.

Pero la impulsividad no está únicamente relacionada con la ira y la agresividad. Hay personas que evaden su malestar emocional con diferentes actos impulsivos: comer sin control, mirar contenidos en redes sociales de manera sistemática o encontrar cualquier tipo de distracción que alivie de forma inmediata los eventos que causan frustración.

De este modo, vivir dominado por la impulsividad implica una evidente falta de gestión emocional, autoconocimiento y reflexión de las causas profundas que conducen a una persona a actuar sin conciencia de lo que hace y sus consecuencias, tanto terrenales como emocionales.

¿Por qué aparece el comportamiento impulsivo?

Esta es una de las preguntas habituales que los pacientes realizan en consulta cuando han tomado la decisión de tomar las riendas de sus vidas: ¿qué me ha llevado a esta situación? ¿por qué vivo dominado por la impulsividad?

Las claves para responder a esta cuestión las hemos introducido en el apartado anterior cuando hablábamos de una evidente carencia en la gestión emocional.

El comportamiento impulsivo es común en personas que no saben manejar adecuadamente emociones como la ira, el miedo o la inseguridad. Cuando alguien no cuenta con las habilidades necesarias para afrontar situaciones en las que debe gestionar cualquiera de estas emociones, aparece el comportamiento impulsivo, bien como forma de evasión o como respuesta rápida que busca enmascarar lo que implica afrontar un evento en el que se deben canalizar emociones que le son incómodas.

Asimismo, la impulsividad aflora en una serie de escenarios habituales, entre los que podríamos destacar los siguientes:

  • Situaciones de sobrecarga emocional intensa.
  • Falta de descanso prolongada.
  • Estrés permanente o burnout laboral.
  • Depresiones profundas que dan lugar a reacciones impulsivas como forma de evasión.
  • Malos hábitos interiorizados que se llevan a cabo de forma automática.
mujer sentada frente un lago en actitud pacífica

Guía práctica para controlar la impulsividad

Hasta el momento hemos analizado las consecuencias de vivir dominado por la impulsividad y los motivos por los que aparece el comportamiento impulsivo. Y en ambos casos hemos reflexionado sobre la importancia de tomar conciencia de nuestros actos, abandonar las conductas automáticas interiorizadas y promover una actitud orientada a la gestión emocional.

Con la intención de ofrecer una serie de consejos prácticos que nos acerquen a un comportamiento delimitado por estos conceptos, te vamos a dar una serie de pautas que te pueden ser de gran utilidad para controlar la impulsividad.

No obstante, y como recomendamos de manera habitual, siempre es aconsejable contar con la ayuda de un profesional. En este portal tienes acceso a psicólogos especializados en gestión emocional y autocontrol que, además, trabajan a precios accesibles sin que por ello tengas que renunciar a un acompañamiento riguroso y con las máximas garantías. Si consideras que tu caso precisa de ayuda experta, reserva una primera consulta gratuita y sin compromiso y cuéntale tu caso a uno de los terapeutas del equipo.

Y, ahora sí, vamos con los consejos:

Sé consciente de cuándo se detona la impulsividad

Como primer consejo no te vamos a pedir algo tan pretencioso como erradicar tus reacciones. Tal y como hemos reflexionado hasta el momento, se trata de tomar conciencia de qué está detonando tu impulsividad.

Por ello, es importante que como primer paso seas consciente de los momentos en los que se inicia el comportamiento impulsivo.

Repara en qué sentiste antes de la reacción, qué tipo de pensamientos emergieron antes de que actuaras y en qué contexto tuvo lugar el acto impulsivo.

Se trata de que identifiques con claridad los detonantes de tu impulsividad, haciendo un dibujo preciso de las situaciones y emociones que rodean la reacción.

Practica la pausa y el sosiego

Cuando hablábamos del origen del comportamiento impulsivo aludíamos a que las reacciones automáticas evitan canalizar ciertas emociones.

Por esta razón, cuando identifiques un escenario en el que va a tener lugar un acto impulsivo, es muy recomendable que, en lugar de actuar para evitar, sostengas el momento y la emoción que va aparejada a esa situación.

En lugar de actuar, lleva a cabo un pequeño ejercicio de respiración. Espera unos segundos antes de actuar y respira de forma calmada por la nariz, sosteniendo el aire unos segundos en los pulmones para luego expulsarlo lentamente por la boca.

Repite este ejercicio al menos cuatro veces y, tras ello, observa tus pensamientos y emociones sin juicio, adoptando el papel de un observador externo.

Con esta sencilla práctica promueves que tu reacción no sea inmediata. El objetivo es que tus actos vengan de una actitud física más sosegada y un contexto emocional en el que das cabida a lo que sientes, sin intentar apagarlo de forma inmediata.

Piensa en las consecuencias

Una vez que te has permitido relajar el sistema nervioso mediante la respiración y has observado y aceptado lo que sientes sin la necesidad urgente de apagarlo, puedes pasar al plano de pensar en las consecuencias de la acción inmediata.

Una buena pregunta que te puedes realizar es ¿qué voy a lograr mediante esta acción a corto plazo?

Cuando reflexionas en las consecuencias que se pueden desencadenar por tus reacciones impulsivas, frenas tus automatismos y comienzas a vivir de forma más controlada y consciente.

Relativiza los eventos de tu vida

En el camino hacia una vida más consciente y compasiva con nosotros mismos y nuestro entorno, debemos reflexionar sobre la importancia -a menudo muy excesiva- que le damos a nuestras circunstancias vitales.

¿De veras esa situación que viviste requería de una respuesta tan agresiva? ¿Era necesario evadirse con un acto compulsivo de una situación que te producía miedo o inseguridad? En ocasiones, actuamos sin pensar porque ni siquiera reflexionamos sobre la verdadera importancia de los eventos de nuestra vida.

Solo cuando nos damos la pausa necesaria y pensamos en ello de forma sosegada, nos permitimos afrontarlos, sentirlos e integrarlos. Y es ahí donde encontramos el arrojo suficiente para actuar sin miedo y con afán de superación. Y es también ahí cuando nos damos cuenta de que esa situación «no era para tanto».

Por ello, consideramos relevante que relativices lo que ahora te parece un mundo y, quizás, esté detonando tu impulsividad porque aún no has integrado de forma correcta esas emociones.

Canaliza tu energía

En algunos casos, la impulsividad aparece por un exceso de activación interna que no ha encontrado un cauce de liberación.

Por este motivo, es aconsejable que encuentres una actividad que te ayude a liberar esa energía que, en ocasiones, se convierte en tensión.

Algunas prácticas recomendadas para este propósito son:

  • Deporte.
  • Escritura, pintura o cualquier hobby que requiera de tu concentración.
  • Disfrutar de la compañía y la conversación de una persona de tu agrado.
  • Salir a caminar.
  • Practicar ejercicios de meditación o mindfulness.

Planifica qué hacer ante los momentos complicados

Sabedores de que todo proceso de mejora emocional tiene momentos duros y de recaída, es importante que consideres un plan de actuación ante situaciones de este tipo.

Si contemplas de antemano que puedes caer nuevamente en reacciones impulsivas pero tienes planificado cómo puedes minimizarlas, reduces considerablemente las probabilidades de caer en estos automatismos que tan malas consecuencias tienen para ti.

De este modo, es buena práctica que escribas e interiorices qué vas a hacer cuando te descubras ante uno de los detonantes que te llevan a actuar de forma impulsiva.

Considera pedir ayuda profesional

A veces no basta con poner todo de nuestra parte para alcanzar el estado de paz y bienestar que deseamos. Y es que, en ocasiones, la impulsividad y otro tipo de conductas que producen malestar emocional, son sólo la punta del iceberg de un problema de mayor calado del que ni siquiera somos conscientes.

Este es uno de los principales motivos que producen que algunas personas, aun dando lo mejor de sí mismas, no consigan sentirse como quieren.

Si te reconoces en este escenario, si lo has intentado todo pero nada parece funcionar, es el momento de solicitar ayuda profesional.

Sabemos que cuando se menciona la necesidad de ir al psicólogo hay una serie de ideas que aparecen de forma instantánea: no me lo puedo permitir, el psicólogo de la seguridad social no me da cita hasta dentro de meses o «ya he ido antes a un psicólogo y no he mejorado en nada».

En el caso de que hayas desechado la idea de pedir ayuda profesional por alguno de estos motivos, te pedimos que te des la oportunidad de solicitar una cita gratuita y sin compromiso con alguno de los profesionales de este portal.

Hemos creado Psicólogos Online Baratos para gente como tú, que necesita un servicio de psicología en línea accesible en precio, con profesionales verificados, una alta tasa de éxito clínico y la máxima garantía de un servicio cercano y seguro.

Conclusiones

Controlar la impulsividad es posible cuando tienes el firme propósito de profundizar en ti, aprender a gestionar y canalizar de forma correcta tus emociones y te das el permiso de pensar con calma y sosiego en las consecuencias de tus actos y la importancia de tus situaciones de vida.

Tal y como hemos expuesto a lo largo de este artículo, la impulsividad es una conducta que, de forma habitual, busca evadir la confrontación con ciertas emociones o situaciones que nos resultan incómodas de enfrentar -y sanar-.

En otros casos es el síntoma de un problema o trastorno psicológico de mayor importancia, en cuyo caso la ayuda profesional no es sólo un consejo sino una necesidad.

En cualquier caso, si has llegado a este artículo significa que eres consciente de que tus actos impulsivos te perjudican y necesitas tomar acción para encontrar el estado de paz que con toda seguridad ansías.

Si es así y no quieres emprender este camino en soledad, nuestro equipo de psicólogos está para ayudarte.

Te esperamos y deseamos lo mejor.

Los consejos y recomendaciones de este artículo tienen un carácter divulgativo y en ningún caso sustituyen el diagnóstico y tratamiento de un Psicólogo titulado. Si estás atravesando un momento de crisis en tu salud mental, te recomendamos que pidas ayuda profesional.

Tabla de contenidos
Comparte este post:

Posts Relacionados

¿Quieres comenzar tu proceso de Cambio Emocional?

La vida que deseas comienza con tu cambio interior. Conecta con los mejores psicólogos online a un precio accesible. Reserva tu primera consulta gratuita.