El trauma de apego surge en la infancia, cuando la necesaria relación de afecto, atención y cuidado que requerimos de nuestros padres sufre alguna alteración, ya sea por una mala gestión emocional de los padres hacia los hijos o por una sobreprotección ansiosa que de igual modo repercute de forma negativa en la autoestima del niño.
Los traumas de apego se manifiestan en la vida adulta en forma de diversas afecciones emocionales y dificultades en el modo en que nos relacionamos con los demás.
En este artículo vamos a definir el trauma de apego, con la intención de que puedas identificarlo en caso de que estés padeciendo algún tipo de problema en tu vida actual cuya raíz se encuentre en esta dolencia emocional que emerge en la infancia.
Además, te vamos a dar una serie de consejos que te pueden ser de gran utilidad para mejorar tu calidad de vida.
Muchos de los problemas que se tratan en una consulta psicológica tienen su raíz en un trauma de apego que se generó en la infancia. Para solucionar esta afección, la terapia resulta una herramienta muy valiosa y de probada eficacia. Sin embargo, sabemos que no todo el mundo tiene acceso a poder realizar terapia. Por esta razón, en este portal te damos acceso a tratar tus problemas emocionales a un precio justo y que puedes permitirte. Desde Psicólogos Online Baratos queremos ayudarte a mejorar tu salud emocional, para que vivas con la plenitud que todos merecemos.
¿Qué es un trauma de apego?
Como apuntábamos brevemente en la introducción de este artículo, el trauma de apego es una desestabilización que una persona sufre durante su infancia respecto a las atenciones y necesidades afectivas que requiere de sus progenitores.
En relación a esta desestabilización afectiva, Zagaria, Baggio, Rodella y Leto (2004), en su artículo traducido como «Hacia una definición del trauma del apego, integración sobre apego y trauma» (puedes leer el artículo completo sobre el tema aquí), señalan que existen dos patrones de inseguridad presentes en los primeros años de vida: el apego evitativo y el apego resistente.
El apego evitativo
El apego evitativo tiene lugar en el momento en el que los padres o cuidadores del niño/a sienten rechazo a prestar las oportunas muestras de afecto, cuidado y comprensión cuando el menor las demanda. La consecuencia de esta conducta es que el niño tiende a reprimir o minimizar sus emociones ante la falta de afección que solicita, lo que resulta en la formación de una baja autoestima y otros problemas emocionales que arraigan en su personalidad.
El apego resistente
Por el contrario, el apego resistente se caracteriza por una ausencia, continuada o intermitente, de los padres o cuidadores a prestar los cuidados necesarios a sus hijos. De esta conducta deriva que el niño/a se vea forzado a aumentar su nivel de frustración, ya sea en forma de llanto u otro tipo de expresión que motive a sus progenitores a prestar, al menos, los cuidados esenciales que requiere.
Esta inconsistencia afectiva, a veces presente, otras no, en ocasiones efusiva y en otras austera, genera un desconcierto emocional en el menor que se traduce en ansiedad, miedo al abandono o una búsqueda de validación externa excesiva, problemas que también encontrarán su eco en la vida adulta.
El trauma de apego en la vida adulta
Las carencias que vivimos en nuestra infancia repercuten en la vida adulta. Y no nos referimos únicamente a las carencias materiales, que también son importantes, en el caso que nos ocupa hablamos de cómo el trauma de apego genera traumas infantiles no resueltos que se manifiestan en la conducta y emociones del adulto de muy diversas maneras. A continuación, vamos a resumir algunos de los rasgos de personalidad y afecciones más habituales que un adulto puede presentar como consecuencia de un trauma de apego.
Ansiedad en las relaciones de pareja
Este es uno de los principales problemas que manifiestan los adultos que han vivido circunstancias adversas relacionadas al apego durante su infancia: el miedo al abandono.
Como decíamos cuando hablábamos del apego resistente, la inconsistencia de los padres en cuanto a la prestación de cuidados y atenciones a los hijos durante los primeros años de vida de éstos, promueve un miedo excesivo al abandono.
La ausencia de los progenitores en momentos de verdadera necesidad de apego forja en el niño la idea de una necesidad permanente por agradar al otro para recibir atenciones. Y esto, llevado al ámbito de las relaciones sentimentales, resulta en un adulto inseguro respecto a su pareja, con problemas de celos irracionales y con miedo a ser abandonado.
Inseguridades y miedo al rechazo
Cuando hablábamos del apego evitativo y ese rechazo que algunos padres sienten ante la demanda de afecto y cuidado de los niños, también apuntábamos a problemas de autoestima en la vida adulta.
Y, en efecto, también es común que los adultos que vivieron situaciones de apego evitativo en su infancia manifiesten una personalidad insegura y con un miedo al rechazo que, en ocasiones, llega a ser paralizante o les lleva a no salir de su zona de confort.
Este miedo al rechazo, además, tiene como consecuencia que el adulto se prive de vivir experiencias enriquecedoras o que tienda al aislamiento social, problema que, en ocasiones, puede empeorar hasta desarrollar la denominada fobia social.
Problemas de ira y agresividad
Este es otro problema que, cuando se convierte en constante y patológico, conviene revisar en profundidad a fin de determinar un posible trauma de apego en la infancia en el que se halle la raíz de esta conducta.
En el caso de los niños que padecieron apego resistente, ya hemos comentado cómo debían manifestar sus necesidades de cuidado y afecto a través del llanto u otras formas de expresión hasta ser atendidos.
Cuando hablamos de otras formas de expresión, en esta categoría pueden entrar conductas de frustración que derivan en ira o agresividad por parte del menor. Y este patrón conductual, si permanece en el tiempo, acaba convirtiéndose en un rasgo de personalidad que también tenga presencia en la vida adulta.
En muchos casos, la agresividad y la ira esconden una falta de afecto que no supimos digerir en las fases más tempranas de nuestra vida, y puede que esta falta de afecto se haya ido arrastrando a etapas como la adolescencia y, por supuesto, la edad adulta.
Por esta razón, el tratamiento psicológico es tan importante para resolver este tipo de conductas, ya que este tipo de emociones reprimidas se pueden resolver de forma efectiva en terapia.
Depresión y apatía
La depresión, o un estado de apatía y tristeza prolongado en el tiempo no siempre es fácil de atajar, precisamente porque las causas pueden ser variadas y las raíces del problema profundas.
Sin embargo, a través de técnicas como el psicoanálisis, el terapeuta descubre que, en ocasiones, el origen de un estado de tristeza y depresión que persigue al paciente de forma recurrente sin saber cómo atajarlo, viene, precisamente, de un trauma de apego.
El rechazo continuado que una persona experimenta en su infancia o la ausencia permanente o intermitente de afecto en fases tempranas de la vida, cuando una persona está forjando su personalidad, puede derivar en conductas depresivas en la edad adulta.
Por este motivo, iniciar terapia o hacer un ejercicio de introspección profunda de los episodios y emociones relevantes de nuestra vida, es un ejercicio de especial importancia para salir de una depresión motivada por traumas de apego.
Consejos para superar los traumas de apego
Ahora que hemos definido qué son los traumas de apego, cómo se producen y qué consecuencias pueden tener en la vida adulta, queremos dar paso a un espacio para el optimismo, ofreciendo una serie de consejos encaminados a que te conozcas mejor a ti mismo/a y mejores tu calidad de vida.
Como hemos dicho en diversos puntos de este artículo, iniciar terapia es la forma más efectiva de superar un trauma de apego, y para ello te damos acceso a los mejores psicólogos online que, además, trabajan a un precio accesible.
Sin embargo, puedes dar el primer paso hacia tu bienestar emocional poniendo en práctica las recomendaciones que a continuación te vamos a indicar:
Atiende a qué situaciones desencadenan tu malestar
Las personas que sufren traumas de apego suelen tener una serie de desencadenantes que motivan su malestar emocional de forma recurrente.
En algunos casos es habitual que la persona, ante determinadas circunstancias de su vida, manifieste miedo al abandono, ira, inseguridad, rechazo etc.
Saber qué emoción es la que te lleva a un punto de malestar y en qué circunstancias se produce te puede ayudar a conocerte mejor y determinar de forma más precisa y acotada la raíz tu malestar.
Conociendo si tu malestar se dispara cuando tu pareja sale (miedo al abandono), te evalúan de forma negativa y esto te afecta sobremanera (miedo al rechazo) o reaccionas con ira cuando alguien no te presta atención o quieres hacerte notar (baja autoestima) podrás empezar a conectar con ciertos episodios de tu infancia que quizás te causaron un daño que aún no has reparado.
Examina tu infancia
Continuando con lo expuesto en el punto anterior, si has conseguido identificar qué detona tu malestar emocional, ahora es momento de reflexionar y ser muy honesto contigo mismo.
Si has sufrido un trauma de apego es muy probable que a lo largo de tu vida lo hayas enterrado como sistema de autodefensa. Esta práctica, común y hasta cierta punto necesaria en determinadas circunstancias, tiene la contrapartida de almacenar una memoria emocional que, ante determinados estímulos, reacciona en forma de conductas dañinas como las expuestas en el punto anterior (agresividad, miedos, etc.)
Por esta razón, es importante examinar qué eventos de tu infancia sospechas que pudieron provocar un impacto emocional negativo que aún, a día de hoy, no has conseguido resolver.
La práctica psicológica habitual para que estos eventos olvidados de la infancia salgan a flote y puedan ser reparados es el psicoanálisis. Sin embargo, hay otras técnicas que también pueden ser efectivas, como determinadas meditaciones profundas o procesos de hipnosis, prácticas todas ellas que siempre deberás realizar bajo el acompañamiento y guía de un profesional cualificado.
Perdonar y sanar
Cuando has conseguido conectar con las experiencias de tu infancia que provocaron la situación de trauma a la que nos estamos refiriendo a lo largo de este artículo, ya sea porque has acudido a terapia o porque lo has conseguido por ti mismo/a a través de un proceso reflexivo honesto y profundo, es momento de perdonar y sanar.
Ahondar en el resentimiento que esas situaciones te causaron no solucionará nada en tu vida presente. Por el contrario, observar esos momentos desde el perdón y la compasión elevará tu sensación de paz y estarás iniciando el camino para que ese dolor que ha permanecido oculto pero presente en tu inconsciente durante años comience a sanar.
Al llegar a ese estado de paz y perdón, verás cómo las reacciones negativas, antes automáticas y de algún modo inevitables para ti, comienzan a disminuir hasta llegar a un punto en el que puedes controlarlas de forma consciente y decidir apartarlas de tu vida.
Vivir con consciencia
Llevar a cabo este proceso de sanación implica todo un cambio en tu estado del ser. Cuando consigues sanar tu pasado también logras vivir tu presente de una forma consciente y eso implica una transformación encaminada a la plenitud.
Vivir de forma consciente y abandonar las reacciones automáticas regula tus emociones y te hace sentir mejor. Ahora te sientes dueños de tus actos y sabes cómo gestionar de forma sana y adecuada los desafíos de tu vida.
Por todo ello, sanar un trauma de apego a menudo supone un cambio radical en el presente de quienes han llegado a este punto de aceptación y perdón respecto a las circunstancias negativas de su pasado.
Reflexión final
tu pasado forma parte de tu historia vital pero no tiene por qué determinar tu presente, y menos aún de una forma negativa y dañina.
Los padres no siempre supieron cómo afrontar el tremendo reto de la educación y crianza de los hijos y, en muchos casos, que no en todos, por supuesto, el daño que causaron en las emociones de sus hijos se produjo de forma involuntaria.
Esta es una reflexión basada en la compasión que puede serte de utilidad a la hora de revisar tu historia vital para perdonar y soltar aquellos episodios que marcaron y forjaron algunos de tus problemas emocionales actuales.
Como decimos, este tipo de reflexiones siempre las compartimos desde la cautela y el respeto a todas las circunstancias de vida que pueden llevar a una persona a vivir momentos muy duros en su presente por traumas de la infancia. Por ello, y atendiendo a que cada caso es todo un mundo, y más cuando estamos hablando de algo tan complejo como las emociones humanas, te recomendamos encarecidamente que pongas tu caso en manos de un profesional.
La forma más efectiva y segura de superar un trauma de apego es la terapia psicológica. Por ello, te invitamos a que tengas una primera consulta gratuita y sin ningún compromiso con uno de los psicólogos online que vas a encontrar en este portal.
Da el primer paso y comienza ya a vivir con la plenitud emocional que todos merecemos.
Te esperamos y deseamos lo mejor.
Los consejos y recomendaciones de este artículo tienen un carácter divulgativo y en ningún caso sustituyen el diagnóstico y tratamiento de un Psicólogo titulado. Si estás atravesando un momento de crisis en tu salud mental, te recomendamos que pidas ayuda profesional.

