El estrés emocional aparece cuando una persona se ve sobrepasada por sus circunstancias internas y externas.
Las consecuencias del estrés emocional son muy variadas y afectan tanto al cuerpo como a la mente.
Si estás en una etapa de la vida en la que las exigencias de tu día a día te superan, es posible que estés viviendo bajo los estragos del estrés emocional.
En este artículo vamos a profundizar en cómo se manifiesta este tipo de estrés, qué consecuencias tiene para nuestra salud física y emocional y, sobre todo, qué puedes hacer para controlarlo y sentirte mejor.
¿Qué es el estrés emocional?
El estrés emocional es una reacción psicológica que acontece cuando las presiones externas afectan de manera negativa a nuestros pensamientos, estado de ánimo y manera de sentir.
A diferencia de otros procesos psicológicos como la ansiedad o la depresión, el estrés emocional se caracteriza por estar estrechamente vinculado a situaciones concretas de sobrecarga o conflicto. La forma común en la que esta clase de estrés se manifiesta es a través de una sensación de desbordamiento emocional que, en muchos casos, disminuye cuando se resuelve o se aprende a gestionar adecuadamente la causa que lo provoca.
Estrés emocional: Síntomas
Como adelantábamos en la introducción, el estrés emocional tiene síntomas físicos y psicológicos.
A continuación, vamos a detallar cada tipo. Nuestra intención es que identifiques si alguno de los síntomas que estás experimentando tienen relación con el estrés emocional.
Sin embargo, como siempre advertimos, los síntomas aquí descritos en ningún caso constituyen un diagnóstico. La información que aportamos es a título orientativo y siempre recomendamos que acudas a un profesional para compartir tu caso concreto.
Síntomas físicos
Estos son algunos de los síntomas físicos frecuentes en casos de estrés emocional:
- Tensión muscular.
- Fatiga.
- Problemas digestivos.
- Opresión en el pecho y palpitaciones.
- Cefaleas y migraña.
- Insomnio.
Síntomas psicológicos
Además de los síntomas físicos anteriormente detallados, el estrés emocional también provoca una serie de síntomas psicológicos. Algunos de los más frecuentes son estos:
- Ansiedad.
- Irritabilidad y cambios de humor.
- Sensación de no poder con la situación y estar desbordado.
- Bloqueos y sensación de parálisis en la toma de decisiones.
- Espesura cognitiva o niebla mental.
- Pensamientos negativos repetitivos.
Causas frecuentes del estrés de tipo emocional
Cuando una persona se encuentra inmersa en un proceso de estrés emocional, las causas más habituales suelen ser externas, es decir, laborales, familiares o por otro tipo de conflictos que surgen en nuestras relaciones personales: amistad, pareja, etc.
También se puede dar el caso de sufrir estrés emocional como consecuencia de procesos depresivos de larga duración o ansiedad recurrente.
A continuación, vamos a profundizar en algunas de las circunstancias habituales de este tipo de estrés:
Sobrecarga de trabajo
El burnout laboral es una de las principales causas del estrés emocional. Las largas jornadas de trabajo, a veces por encima de las 10 horas, la imposibilidad de conciliar la vida familiar con la laboral y la dificultad que muchos encuentran para desconectar en casa de las responsabilidades propias del puesto de trabajo, causan de manera frecuente procesos de estrés emocional.
Conflictos de pareja
Los problemas sentimentales son, también, causa habitual de estrés emocional. Enfrentar discusiones frecuentes con la pareja o sobrellevar el duelo por una separación, a menudo produce un intenso dolor emocional. Cuando estos conflictos no cesan o el duelo se estanca en una fase que imposibilita su avance y superación, es habitual que la persona acabe padeciendo el ya definido estrés emocional.
Problemas familiares
Los retos propios de la crianza de los hijos junto al equilibrio de prestar atención a la pareja, también son causa frecuente de estrés emocional.
Además, como decíamos con anterioridad, conciliar vida familiar y laboral supone toda una hazaña para algunas personas y no todo el mundo cuenta con la entereza mental y los recursos necesarios para hacer frente a este tipo de circunstancias con efectividad.
Ya sea por cuestiones de conciliación o por otra clase de problemas imprevistos que de manera recurrente acontecen en el seno familiar, es común que alguien pueda sentirse desbordado y sufrir estrés emocional cuando no sabe cómo hacer frente a esta clase de acontecimientos.
Falta de descanso prolongada en el tiempo
La vida transita por fases en las que no es fácil contar con el tiempo necesario para el descanso y el autocuidado.
Criar a niños pequeños, hacer frente a desafíos laborales que exigen de nuestro tiempo y esfuerzo más allá de la jornada laboral o superar momentos de dificultad que alteran nuestro sueño son casos frecuentes que motivan falta de descanso y, en algunos casos, estrés emocional aparejado.
Problemas económicos
La falta de dinero para hacer frente a los diversos pagos y necesidades de la vida es uno de los problemas que más desgaste emocional y estrés pueden generar en una persona.
La incertidumbre de no poder contar con los recursos necesarios para abastecerse a uno mismo o la familia, conlleva una fuerte carga mental que de manera frecuente deriva en estrés de tipo emocional.
Autoexigencia y perfeccionismo
Las personas que son autoexigentes y perfeccionistas en exceso a menudo son excesivamente críticas con ellas mismas.
Cuando alguien siente que sus acciones nunca son lo suficientemente perfectas, se ve inmersa en una espiral de ansiedad, pensamientos rumiantes y, por supuesto, estrés emocional.
Consecuencias de padecer estrés emocional
Tras haber repasado los síntomas y causas más comunes de este tipo de estrés, ahora vamos a reflexionar sobre las consecuencias de estar inmerso en un proceso psicológico de estas características.
Nuestra intención con este listado no es alarmarte, sino concienciarte de que el estrés emocional es un problema que se debe atajar antes de que produzca un trastorno mayor.
Si llegados a este punto ya te has dado cuenta de que necesitas ayuda profesional, ponemos a tu disposición a un equipo de psicólogos online altamente capacitados para tratar procesos de esta índole.
Estas son las consecuencias más habituales que el estrés emocional causa en la salud física y mental de las personas que lo sufren:
Trastornos de ansiedad
Padecer largas temporadas de agotamiento y agitación emocional sin haber recibido el tratamiento oportuno, puede derivar en trastornos de ansiedad generalizada.
El estrés es uno de los principales detonadores de los conocidos ataques de ansiedad. Por esta razón, si estás inmerso en un proceso de elevada exigencia por presiones familiares, personales o laborales, es probable que también padezcas algunos de los síntomas habituales de la ansiedad.
Depresión
Procesos prolongados de estrés de tipo emocional que no mejoran ni reciben acompañamiento terapéutico, a menudo terminan en depresión.
Cuando no sabemos manejar el estrés, la tensión psicológica se acumula y acaba afectando a nuestra particular visión de la vida. Esto se traduce en pensamientos pesimistas, negatividad y en un desajuste de nuestro equilibrio emocional que puede terminar en depresión.
Problemas de autoestima
La imagen que tenemos de nosotros mismos y el modo en que entablamos un diálogo interno constructivo, también se ven alterados cuando vivimos dominados por esta clase de estrés que afecta a las emociones.
De este modo, el estrés emocional está muy relacionado con problemas de autoestima. Cuando una persona vive bajo presión, a menudo pierde la claridad y el foco en su autocuidado. Vivir abocados a lo externo, nos lleva a pensar y sentir en piloto automático. Y cuando el día a día está marcado por el estrés, los pensamientos y sentimientos no son favorecedores lo que lleva a la persona a una percepción de sí misma negativa.
Deterioro de las relaciones personales
Quien no se quiere bien a sí mismo difícilmente puede irradiar amor y una conducta agradable hacia los demás. Por ello, el problema de autoestima al que aludíamos con anterioridad, tiene estrecha relación con el deterioro de las relaciones personales que habitualmente experimentan las personas con estrés emocional.
Si vives bajo presión y con una constante irritabilidad, será probable que pierdas la capacidad de empatía y comprensión hacia los problemas y circunstancias de las personas que te rodean.
Por este motivo, es habitual que el estrés emocional cause conflictos de pareja, deterioro de las relaciones con los hijos y otros familiares y aislamiento social por inapetencia.
Problemas físicos
No es ningún hallazgo que el estrés está detrás de gran parte de los problemas cardiovasculares que buena parte de la población padece.
Pero no sólo eso, según revelan diversos estudios científicos, el estrés prolongado provoca que el sistema inmunológico se vea afectado y debilitado, lo que abre la puerta a padecer diversas enfermedades. Así se concluye en estudios como Psychological Stress and the Human Immune System: A Meta-Analytic Study of 30 Years of Inquiry realizado por Segerstrom, S. C., & Miller, G. E. (2004).
Por ello, es importante reflexionar en cómo el estrés perjudica a nuestra calidad de vida emocional y física.
¿Cómo gestionar el estrés emocional?
Llegamos al punto del artículo en el que queremos ofrecerte consejos prácticos para superar el estrés emocional y recuperar tu calidad de vida.
Es importante recalcar que el estrés, y más aún cuando afecta a nuestras emociones, puede ser una reacción de nuestra mente y cuerpo a un problema mayor que ni siquiera tenemos localizado. De este modo, y dando por sentado que los consejos que aquí vamos a detallar suponen un aliciente para mejorar nuestra salud emocional y física, siempre es aconsejable acudir a un psicólogo para recibir una ayuda profesional, efectiva y adaptada a tu caso concreto.
Identifica el origen del estrés
El estrés emocional suele tener un detonante externo claramente definido. Sin embargo, puede ocurrir que la presión y el agotamiento emocional tengan su origen en diversas circunstancias que nos afectan e, incluso, en una experiencia traumática del pasado no resuelta que está aflorando en el momento presente.
En cualquier caso, la forma más efectiva de analizar y encontrar el origen de tu malestar es la terapia psicológica. Enfoques como el psicoanalítico u otras ramas que atienden de forma concreta a los bloqueos que permanecen en el subconsciente, pueden resultar muy efectivas para hallar la raíz del problema emocional y poder tratarlo de forma efectiva.
Regula tu sistema nervioso
El estrés emocional altera el sistema nervioso, con las consecuencias físicas y psicológicas que este desajuste conlleva y que ya hemos repasado.
Para evitar los diversos problemas que derivan de un sistema nervioso desequilibrado, te proponemos estas sencillas prácticas que puedes hacer en casa o en cualquier lugar cuando sientas que el estrés te desborda y necesitas volver a tu centro:
Respiración diafragmática (5 minutos, 2-3 veces al día).
Ejercicio físico moderado.
Paseos al aire libre con atención plena en el entorno y en tu respiración.
Reducir estimulantes como la cafeína. Si no puedes eliminarlos, al menos sí reducirlos y beber más agua.
Mantén un diálogo interno constructivo
Como decíamos al hablar de los problemas de autoestima que derivan del estrés emocional, prestar atención a nuestros pensamientos y a cómo nos hablamos a nosotros mismos es importante para recuperar la calma y el foco.
Observa tus pensamientos y diálogo interno sin juicio, simplemente con la atención aséptica de un evaluador externo. El simple hecho de atender a lo que piensas y no dejar que tu mente trabaje en automático promueve un filtro positivo para eliminar aquellos pensamientos que te afectan emocionalmente de forma negativa.
Este ejercicio, si se practica con asiduidad, te puede ser de gran ayuda para reducir el ruido mental aparejado al estrés y evitar las continuas proyecciones a situaciones futuras e inciertas que todavía no has vivido.
Establece límites
El problema que padecen muchas personas con estrés emocional es no saber decir «no». En ocasiones, la sobrecarga mental que afecta a nuestras emociones proviene de la incapacidad a la hora de establecer límites.
Ya sea en el ámbito laboral o familiar, llegar a un consenso sano respecto a la asignación de tareas es un aspecto de especial importancia para reducir el estrés.
Además, también es necesario respetar el tiempo de ocio y descanso. Cuando mezclas el trabajo y otras cuestiones con tu vida familiar y personal, a menudo vives sin disfrutar plenamente de esos momentos. Para algunas personas, sobre todo cuando reflexionan en el tiempo de calidad con sus seres queridos que no han disfrutado y que ya no volverá, este es uno de los motivos que desencadena estrés emocional.
Por estas razones, te invitamos a que aprendas a decir «no» cuando debes hacerlo y le des a tu tiempo de descanso y en familia la atención y calidad que merece.
Acude a terapia
Lo hemos señalado en distintos puntos de este artículo, pero conviene destacar en este apartado específico la necesidad de acudir a terapia psicológica para superar el estrés emocional de forma estable y duradera.
Con la ayuda de un psicólogo especializado en gestión emocional, puedes obtener una hoja de ruta específicamente diseñada para tus necesidades.
No todos los casos de estrés emocional son iguales, como es lógico. Y por esta razón, no todos los casos se deben atender de la misma manera.
Con el consejo y acompañamiento de un psicólogo vas a comprender de forma profunda cuál es el origen de tu estrés emocional y, sobre todo, qué puedes hacer para superarlo.
Conclusiones
El estrés emocional es una afección cada vez más habitual en nuestra sociedad. La exigencia del trabajo junto a una proyección de metas que nunca vemos colmada promueve un estado del ser en permanente estado de alerta e insatisfacción.
La buena noticia es que con la ayuda adecuada podemos recuperar el rumbo de nuestras vidas, redefinir nuestro papel en el mundo y tomar conciencia de qué acciones y pensamientos hemos instalado en nuestro sistema de creencias como un dogma incuestionable pero que, sin embargo, nos hace daño y aleja de la plenitud.
Eliminar ese piloto automático que nos dirige y alimenta el estrés es una tarea que requiere de nuestro esfuerzo y que no todo el mundo se siente capaz de realizar por sí mismo.
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Los consejos y recomendaciones de este artículo tienen un carácter divulgativo y en ningún caso sustituyen el diagnóstico y tratamiento de un Psicólogo titulado. Si estás atravesando un momento de crisis en tu salud mental, te recomendamos que pidas ayuda profesional.

