ansiedad y angustia

Angustia y Ansiedad: Diferencias y Tratamiento

Tabla de contenidos

La angustia y la ansiedad son dos términos entre los que existen diferencias. Cuando alguien está atravesando una etapa o un episodio problemático en su vida, a menudo emplea estos dos términos indistintamente. Sin embargo, no son lo mismo. El enfoque terapéutico para tratar ambos estados varía, razón por la que es preciso diferenciar de manera adecuada cada una de estas afecciones emocionales.

En este artículo vamos a establecer las diferencias entre angustia y ansiedad. Además, también te vamos a ofrecer las opciones de tratamiento que existen si estás experimentando un proceso ansioso o de angustia.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta de nuestro organismo que nos prepara ante una posible amenaza. Visto así, podríamos pensar que la ansiedad es positiva en tanto que nos ayuda a evitar un posible riesgo. Y, efectivamente, desde esa perspectiva la ansiedad nos puede ayudar a resolver momentos de tensión o peligro.

Sin embargo, el problema llega cuando ese estado de respuesta anticipatoria al peligro se mantiene en el tiempo o surge por amenazas que hemos construido desde el pensamiento. Además, muchas de estas amenazas que provocan ansiedad en realidad no son tales, o no tienen la intensidad real con la que las vivimos desde el plano físico y/o emocional.

La ansiedad tiene diversas tipologías. Quizás la más extendida en la sociedad actual es la ansiedad generalizada. Este tipo tiene la particularidad de que no responde a una situación claramente definida. Quien la padece refiere un cuadro ansioso que guarda relación con distintos eventos y problemas emocionales, tanto de su presente como de su vida pasada. Por el contrario, la ansiedad reactiva, otro tipo común, sí tiene un claro detonante y con la terapia adecuada puede resolverse de manera más rápida y efectiva.

¿Qué es la angustia?

La angustia responde a un estado emocional más profundo que la ansiedad. Muchas personas que sufren angustia expresan un sentimiento de vacío y ahogo existencial difícil de definir con palabras.

Si bien la ansiedad en sus picos más intensos puede derivar en ataques de pánico y pérdida de control, la angustia, cuando no es tratada, tiene un estrecho vínculo con la desesperación y la depresión profunda.

Uno de los episodios habituales que se viven en situaciones de angustia son las crisis de llanto repentino. Una situación que lleva a la persona a llorar sin control incluso en momentos de aparente tranquilidad.

Angustia y ansiedad: diferencias fundamentales

En la siguiente tabla comparativa vamos a establecer las diferencias fundamentales entre angustia y ansiedad, para que puedas entender de forma clara y precisa las características esenciales de cada uno de estos estados emocionales:

Ansiedad Angustia
Se activa ante una amenaza real o imaginada. Estado emocional de intenso sufrimiento y desborde emocional.
Quien la padece tiende a orientarse al futuro (posibles amenazas) Se vive más desde el presente, como algo que está pasando en el momento.
Su origen está en el miedo, la incertidumbre y la anticipación. Se origina por conflictos emocionales profundos, bloqueos y crisis existenciales.
Produce pensamientos repetitivos y rumiación. Produce una sensación corporal y emocional intensa.
Percepción de que "algo malo va a suceder". Percepción de "no puedo más con lo que estoy padeciendo".
Es más fácil poner nombre a lo que te preocupa. Quien la padece a menudo no sabe definir bien por qué le ocurre esto.
Se trata trabajando sobre pensamientos, creencias y regulación emocional. Requiere trabajo emocional sobre las vivencias internas.

¿Por qué aparece la ansiedad?

Como ya hemos indicado, la ansiedad aparece como sistema de alerta ante posibles amenazas. Sin embargo, cuando hablamos de la ansiedad desde el punto de vista de una afección psicológica, lo hacemos atendiendo a un estado de alerta desmedido que puede aparecer fruto de una experiencia real o imaginada.

Cuando la ansiedad aparece como consecuencia de una experiencia real, podemos estar ante casos de ansiedad reactiva, en la que se identifica claramente el desencadenante, o generalizada, cuando el detonante no está claro pero sí existen un cúmulo de vivencias que han llevado a la persona a un proceso ansioso.

Por otra parte, también es posible que la persona experimente ansiedad ante una situación que no se corresponde con la realidad. Estos casos a veces tienen relación con estados de hipervigilancia o con una tendencia a entrar en las espirales de la denominada mente rumiante. Cuando la persona tiende a especular sobre situaciones negativas que no han sucedido en su vida -y en un alto porcentaje nunca sucederán- puede entrar en estado de ansiedad.

En base a lo expuesto, podemos decir que la ansiedad tiene un origen muy identificado con el miedo, el estrés postraumático y la incertidumbre.  

¿Por qué aparece la angustia?

A diferencia de la ansiedad y su tendencia a proyectarse en el futuro, la angustia se vive más en el ahora.

El origen de la angustia tiene más relación con procesos de bloqueo emocional, crisis existenciales o depresión.

Las personas que se encuentran en un estado psicológico marcado por la angustia, a menudo arrastran conflictos emocionales internos sin resolver. Algunos tienen su raíz en el pasado, como la infancia y el contexto emocional en el que crecieron, y en otras ocasiones la angustia se origina como resultado de un choque entre las expectativas de vida de la persona y la realidad que enfrenta. En este tipo de casos estamos ante las llamadas crisis existenciales, caracterizadas por una acusada sensación de vacío, ahogo y tristeza profunda.

unas manos dejan pasar los rayos del sol

¿Cómo se tratan la ansiedad y la angustia?

La forma más efectiva de tratar la ansiedad y la angustia es la terapia psicológica. Aunque existen técnicas como la meditación, el mindfulness y los tradicionales -y conocidos- ejercicios de respiración, para superar de una forma duradera estos dos estados emocionales es muy aconsejable acudir a un psicólogo.

De acuerdo a tu caso concreto el psicólogo empleará la terapia que mejor se adapte a tus necesidades. A continuación vamos a exponer dos tipos de terapia habituales y efectivas para el tratamiento de la angustia y la ansiedad. Sin embargo, es posible que el terapeuta utilice técnicas complementarias o un enfoque alternativo. Como decimos, será tu caso particular el que demande la opción terapéutica más apropiada.

Terapia Cognitivo-Conductual para la ansiedad

En casos de ansiedad, la terapia cognitivo-conductual se muestra como una opción efectiva. Al reformular el círculo entre pensamiento, emoción y conducta, el paciente consigue romper los automatismos que producen los pensamientos anticipatorios que derivan en ansiedad.

Además, la terapia cognitivo-conductual favorece técnicas de exposición gradual a las amenazas que generan ansiedad. Por medio de los ejercicios propuestos, el paciente consigue reducir la proyección negativa sobre las situaciones que le generan ansiedad para, en última instancia, afrontar la vida desde la plenitud del presente y dando espacio a una incertidumbre percibida como normal y no amenazante.

Psicoanálisis para el tratamiento de la angustia

Aunque la terapia cognitivo-conductual también es empleada para tratar la angustia, lo cierto es que el psicoanálisis cuenta con herramientas efectivas para superar este estado psicológico.

La terapia psicoanalítica propone un acceso al inconsciente que se presenta como especialmente útil para desbloquear emociones reprimidas, conflictos relacionales profundos, procesos de duelo que no se llevaron a cabo en todas sus fases y, así, un largo etcétera que tiene como patrón común el autoconocimiento y la sanación de heridas emocionales profundas.

Por todo ello, el psicoanálisis es una opción de terapia positiva para tratar la angustia ya que facilita que el paciente libere emociones y se reconcilie consigo mismo. Desde este planteamiento, se construye una base sólida y renovada sobre la que iniciar un modelo de vida en paz con el pasado y abierto a un presente que se aprecia con optimismo.

Técnicas complementarias

Tras haber repasado los dos enfoques psicológicos predominantes para el tratamiento de la ansiedad y la angustia, llega el momento de ofrecer una serie de técnicas y consejos complementarios que seguro te ayudarán a mejorar tu estado de ánimo.

Como decimos, son consejos que te pueden ayudar enormemente a sentirte mejor, aunque lo apropiado es que los asumas como un complemento a la terapia y no los apliques como un tratamiento que sustituye a la atención psicológica.

Regula y controla la respiración

En otro punto de este artículo hacíamos alusión a la importancia de controlar la respiración. Y creemos importante recordarlo, ya que es un consejo sabido por muchos pero practicado por pocos.

Controlar la respiración ayuda enormemente a reducir la ansiedad, y también beneficia la regulación del sistema nervioso en momentos de angustia.

Un ejercicio básico como inhalar lentamente, aguantar durante unos segundos el aire en los pulmones y alargar la exhalación más que la inhalación, nos tranquiliza, revitaliza y conecta con el momento presente.

Activar la conciencia corporal

Cuando una persona atraviesa un episodio de ansiedad siente que por momentos pierde el control de su cuerpo, lo que en ocasiones deriva en ataques de pánico. Y en procesos de angustia sucede que la sensación de vacío y abatimiento nos desconecta de nosotros mismos.

Activar la conexión corporal nos ayuda a habitar el cuerpo con una sensación de presencia y plenitud que alivia la tensión de la ansiedad y potencia el vínculo con lo que somos, un aspecto importante cuando vivimos dominados por la angustia.

Una forma sencilla de activar la conciencia corporal es esta:

  • Realiza estiramientos suaves.

  • Lleva a cabo movimientos de forma consciente.

  • Practica el escaneo corporal: respira lentamente mientras llevas a la atención a las distintas partes de tu cuerpo.

  • Sal a caminar con la intención de prestar atención a los detalles del entorno y a tu respiración.

  • La práctica de actividades como el yoga también puede ser muy beneficiosa para combatir problemas de ansiedad y angustia.

Establece una rutina saludable

Cuando una persona atraviesa un bache en su salud emocional es bastante frecuente que entre en una dinámica poco saludable en sus horarios y rutinas de vida.

Es muy aconsejable que en estos momentos cuides mucho las horas de sueño, lleves a cabo una alimentación saludable y practiques, como hemos dicho en el punto anterior, algo de ejercicio ligero.

Darle a tu mente un orden es importante para recuperar el control y la estabilidad, motivo por el que evitar el descontrol de horarios y descuidar la alimentación son acciones prioritarias si quieres retomar la plenitud.

Expresión emocional

Hablar de lo que te ocurre y pedir ayuda no es un consejo, es una necesidad. Si aún no has dado el paso de contarle a un profesional qué te está pasando, encontrar apoyo en tu círculo cercano es una buena manera de liberarte.

Otra práctica que ayuda a liberar emociones es la escritura terapéutica. Cuando escribes tus sentimientos sin censura de alguna manera alivias la carga interna. Muchas personas tienen un diario en el que registran sus emociones, y este hábito promueve un aprendizaje muy positivo para conocerse mejor y avanzar hacia su recuperación.

Sé paciente

Si estás atravesando un proceso de angustia o ansiedad, es importante que seas paciente.

Incluso cuando inicias terapia debes darte el tiempo necesario para volver a sentirte bien. Además, es importante que no te exijas estar bien inmediatamente. Acelerar el proceso no es aconsejable. Cada persona tiene sus tiempos y los retrocesos también son válidos e incluso habituales.

Se trata de ser constante y ofrecerte la oportunidad de trabajar en ti con el sosiego que un cambio de este tipo requiere.

Conclusiones

En este artículo hemos definido qué son la ansiedad y la angustia, estableciendo las diferencias que existen entre ambos estados y sus opciones de tratamiento.

Esperamos que a través de este post hayas comprendido las diferencias de estos dos procesos emocionales tan comunes como, en ocasiones, incapacitantes.

Cuando conoces las características y origen de la ansiedad y la angustia tienes una mayor capacidad de tratarlas con efectividad. En este sentido, la terapia psicológica, ya sea desde la óptica cognitivo-conductual, psicoanalítica o por medio de ramas complementarias que el terapeuta considere oportuno aplicar, se presentan como soluciones efectivas.

Desde Psicólogos Online Baratos queremos ayudarte a superar la ansiedad y la angustia, y para ello ponemos a tu disposición a un equipo de psicólogas que cuentan con la formación y el enfoque necesarios para ayudarte. Además, nuestra filosofía de trabajo es la de ofrecer un precio por sesión accesible, con la idea de acercar la ayuda psicológica a cualquier persona que la necesite.

Si necesitas compartir tu caso puedes hacerlo a través de una primera sesión gratuita y sin compromiso.

Te esperamos y deseamos lo mejor.

Los consejos y recomendaciones de este artículo tienen un carácter divulgativo y en ningún caso sustituyen el diagnóstico y tratamiento de un Psicólogo titulado. Si estás atravesando un momento de crisis en tu salud mental, te recomendamos que pidas ayuda profesional.

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